jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
se murió el poeta
le reventó el hígado
el tipo se quedó de pronto tieso en la cama
en el piso una última botella vacía
su mujer encontró el cuerpo
"por fin descansa el pendejo"
llamó a la funeraria
el poeta sería velado en el velatorio municipal
asistieron un par de amigos del poeta
-getulio y bulmaro, viejos compadres-
su mujer y la hermana de su mujer
getulio llevó una botella de whisky
la noche apenas comenzaba
era un tipo estupendo, decía getulio
un marido ejemplar, aseguraba la mujer
un amigo incomparable, certificaba bulmaro
un ser humano de nobles cualidades, decía la cuñada
la botella iba ya por la mitad
la noche prometía ser fría
no siempre podías contar con él, dijo getulio
nunca quiso a mi madre, reveló la esposa
hace un año me robó 200 pesos, dijo bulmaro
se me quedaba viendo a las tetas
cada vez que nos encontrábamos, dijo la cuñada
habían dado cuenta ya de la botella
apenas era medianoche
las horas transcurrían con una lentitud diabólica
getulio fue a la tienda y trajo dos botellas más
se sirvió una nueva ronda
el pendejo se cogió a mi mujer varias veces
aprovechando mis viajes de negocios, dijo getulio
el hijo de puta me daba por el culo
cada vez que tomaba, dijo la esposa
el cerdo le manoseaba las tetas
a mi hija dediecisiete, dijo bulmaro
el asqueroso me violaba cuando iba a su casa
y mi hermana estaba ausente, dijo la cuñada
el viento soplaba con fuerza fuera de la funeraria
los demonios parecían andar sueltos
un perro aullaba a lo lejos
el whisky corría por las gargantas
el pedazo de mierda también me llegó a coger a mí
cuando me quedaba noqueado por el alcohol, dijo getulio
el troglodita también le daba por el culo
a mi pobre madre con alzheimer, dijo la esposa
el pitecantropus embarazó a mi hija dediecisiete
y la hizo que abortara a golpes, dijo bulmaro
yo también estoy embarazada del degenerado
y saliendo de aquí pienso abortar, dijo la cuñada
los cuatro dolientes se hallaban ya muy alcoholizados
sin embargo seguían dándole macizo al trago
getulio abrió entonces el cajón donde yacía el poeta
bulmaro lo ayudó a sacarlo y tumbarlo en el piso
su mujer le bajó los pantalones y los calzoncillos
la hermana cogió una de las botellas de whisky vacías
getulio y bulmaro se desabrocharon la bragueta
la hermana apagó las luces del salón
la noche se volvió gélida y mortal
los aullidos del perro se volvieron más insistentes
el poeta había llegado por fin
al infierno