Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tomaré La Bastilla, arderá el manantial
de clamores que cantan en senderos de sal,
y serán mis sentencias un sin fin de cascadas;
aromadas de flores, que derriten nevadas.
Verteré mis silencios de asombrosa poesía
sobre todo desierto de vocablos sin guía;
y ayunado de embustes, volveré a replicar
que se viene a este mundo para amar…¡para amar!
Regaré con jolgorios todo llanto verbal.
Zurciré los lamentos con un hondo caudal
de sinuosos caminos de caricias y encomios
y daré con el sueño que se sueña en binomios.
Destruiré la censura que se esconde detrás
de las sombras mezquinas de un columbro mordaz,
y llameante y sincero, volveré al pedestal
en que el hombre es más hombre si ha vencido su mal.
de clamores que cantan en senderos de sal,
y serán mis sentencias un sin fin de cascadas;
aromadas de flores, que derriten nevadas.
Verteré mis silencios de asombrosa poesía
sobre todo desierto de vocablos sin guía;
y ayunado de embustes, volveré a replicar
que se viene a este mundo para amar…¡para amar!
Regaré con jolgorios todo llanto verbal.
Zurciré los lamentos con un hondo caudal
de sinuosos caminos de caricias y encomios
y daré con el sueño que se sueña en binomios.
Destruiré la censura que se esconde detrás
de las sombras mezquinas de un columbro mordaz,
y llameante y sincero, volveré al pedestal
en que el hombre es más hombre si ha vencido su mal.