Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tomé la decisión,
no sé si acertada,
con exactitud milimétrica supe
cuál era el punto
donde era preciso reactivar la palabra,
que pregunta formular en cada caso
donde era necesario
mostrar sorpresa, enfado, crispación o duda,
lo que sentiría el lector
cuando al final de un párrafo
unos puntos suspensivos
salpicaran como moscas
el vacío del espacio.
Tomé la decisión
de no echar a correr tras un punto y aparte
y permanecer firme
tras las avalanchas de exclamaciones
que pusieran mi nombre en entredicho,
no utilicé las y griegas
si veía algo raro en la unión de los conceptos
un antagonismo desmesurado de las formas
un cuadrado que no encajara en un círculo
o un beso que no se amoldara a unos labios.
Tomé la decisión
de ir achicando el mar de la distancia
empleando las letras a modo de baldosas
y como en el mago de Oz
seguir sin descanso
el sendero amarillo
alternando punto y coma
espacio y hambre.
Tomé la decisión
es lo que toca.
no sé si acertada,
con exactitud milimétrica supe
cuál era el punto
donde era preciso reactivar la palabra,
que pregunta formular en cada caso
donde era necesario
mostrar sorpresa, enfado, crispación o duda,
lo que sentiría el lector
cuando al final de un párrafo
unos puntos suspensivos
salpicaran como moscas
el vacío del espacio.
Tomé la decisión
de no echar a correr tras un punto y aparte
y permanecer firme
tras las avalanchas de exclamaciones
que pusieran mi nombre en entredicho,
no utilicé las y griegas
si veía algo raro en la unión de los conceptos
un antagonismo desmesurado de las formas
un cuadrado que no encajara en un círculo
o un beso que no se amoldara a unos labios.
Tomé la decisión
de ir achicando el mar de la distancia
empleando las letras a modo de baldosas
y como en el mago de Oz
seguir sin descanso
el sendero amarillo
alternando punto y coma
espacio y hambre.
Tomé la decisión
es lo que toca.