Tomé tu mano

PERDIDO EN LA NOCHE

Poeta recién llegado
Tomé tu mano y me perdí en sus surcos, huellas de lo imposible
bebí de tu boca y escancié los ecos de mares lejanos de soledad
miré a tus ojos y con tus lágrimas tracé palabras sobre mi frente
palabras eternas, palabras que estilaron las estrellas, palabras.

Nos besamos sin labios, sin rostros, sin cuerpos, besos intensos
asidos tan sólo a nuestra esperanza, entrelazando nuestros miedo
soñando que nos acariciábamos con la yemas del alma, soñando
nada existía más allá de nuestro lecho, nada más allá, sin tiempo.

Perdidos en laberintos de gozo, perdidos en selvas de rocío reíamos
carcajadas de llanto hasta estremecer el cielo, jugando a ser niños
jugando a ser puros, esculpiendo versos sobre los vientos
vientos que nos transportarían a los confines de todos los sueños.

Tomé tu mano y ya no estabas, ya no me perdí en sus surcos
me perdí en el frío, entre témpanos de hielo, yermo desierto
busqué tu boca y sólo encontré el acíbar amargo de tu ausencia
miré en tus ojos y tan sólo me vi a mí, muriendo en tu pecho.

Y con mis lagrimas tracé palabras sobre la nada, palabras eternas
palabras que hablaban de amor y ahora gritan desconsuelo, palabras
que para ti fueron vanas, promesas de sal sobre las aguas, promesas
de amores que murieron en tus labios y se pudren en mi alma.
 
Tomé tu mano y me perdí en sus surcos, huellas de lo imposible
bebí de tu boca y escancié los ecos de mares lejanos de soledad
miré a tus ojos y con tus lágrimas tracé palabras sobre mi frente
palabras eternas, palabras que estilaron las estrellas, palabras.

Nos besamos sin labios, sin rostros, sin cuerpos, besos intensos
asidos tan sólo a nuestra esperanza, entrelazando nuestros miedo
soñando que nos acariciábamos con la yemas del alma, soñando
nada existía más allá de nuestro lecho, nada más allá, sin tiempo.

Perdidos en laberintos de gozo, perdidos en selvas de rocío reíamos
carcajadas de llanto hasta estremecer el cielo, jugando a ser niños
jugando a ser puros, esculpiendo versos sobre los vientos
vientos que nos transportarían a los confines de todos los sueños.

Tomé tu mano y ya no estabas, ya no me perdí en sus surcos
me perdí en el frío, entre témpanos de hielo, yermo desierto
busqué tu boca y sólo encontré el acíbar amargo de tu ausencia
miré en tus ojos y tan sólo me vi a mí, muriendo en tu pecho.

Y con mis lagrimas tracé palabras sobre la nada, palabras eternas
palabras que hablaban de amor y ahora gritan desconsuelo, palabras
que para ti fueron vanas, promesas de sal sobre las aguas, promesas
de amores que murieron en tus labios y se pudren en mi alma.

Wuaauuuuuuuuuu, excelente poema que fuerza y que impetu dios mio, ha sido un verdadero honor poder leer tan inmenso poema, un abrazo.

bienvenido a mundopoesía.
 
Buen poema, para mi gusto muy particular hubiera cabido perfecto en melancolía, pero eso es lo de menos cuando se escribe con el corazón y precisamente el amor es la llave de la melancolía, digamos que sin uno no hay camino al otro...
Saludos!!!
 

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