Toneladas de cielo se me caen encima
quedo rodeado por sus nubes
inmóvil, silencioso
sin más tierra por arar.
Allá, al final
al final me veo... sin rostro
como si fuera el estribillo de mi vida
el zapato gastado de mi cansancio
o la flor simbólica del olvido... de alguien
que simplemente la quiso dejar.
Ni más viejo ni más joven, soy yo
el mismo de hace un rato
confuso
tiernamente confuso... diría Dios.
No me saludo así
prefiero ignorarme
prefiero avanzar
sobre la laguna de este destino
hasta arrear de su superficie
a todas las patéticas nubes.
Brillante y azul... como antes
cielo inmenso y limpio
espero tenerlo conmigo otra vez
pero arriba, más mío
y menos mordaz.