camicho
Poeta asiduo al portal
De aquellas ediciones originales,
con estuche transparente.
Guardan de todo y también del polvo.
No me atrevo ni a leerla.
Clásica silueta redondeada
ocupa la portada con sus típicas heridas,
sólo ella puede contarlas,
En escala de grises se destaca
paseando de noche
por la cúpula vestida de duelo.
Pero no es de esta luna
de quien he de hablar,
por que ella ya tiene con quien.
Sean o no de cuestiones triviales.
Un vistazo rápido
a sus negras páginas comiendo luz,
resaltan sus letras albas impresas.
Revelan: el cielo azul de sus ojos
en terciopelo blanco.
El antebrazo sobre montañas Bávaras
que sólo imagino o quizá recuerde;
tan albas como nieve del norte.
También, concierto de Puertas,
reverencias inmesuradas
a la genialidad inconclusa de su vocalista.
O la ausencia de un maullido entre brazos.
A rojas narices de goma
acompañadas de pelucas.
Le da la espalda.
Cierra los ojos, evita verlos.
Se lee entre líneas de algunos capítulos.
Nostalgia y tristeza
percibo de sus títulos,
que en actitud sombría reposan
sobre el alma de una niña.
La tornan gris. Así la definen.
Un libro que con sutileza leo.
Nunca desde la primera página.
con estuche transparente.
Guardan de todo y también del polvo.
No me atrevo ni a leerla.
Clásica silueta redondeada
ocupa la portada con sus típicas heridas,
sólo ella puede contarlas,
En escala de grises se destaca
paseando de noche
por la cúpula vestida de duelo.
Pero no es de esta luna
de quien he de hablar,
por que ella ya tiene con quien.
Sean o no de cuestiones triviales.
Un vistazo rápido
a sus negras páginas comiendo luz,
resaltan sus letras albas impresas.
Revelan: el cielo azul de sus ojos
en terciopelo blanco.
El antebrazo sobre montañas Bávaras
que sólo imagino o quizá recuerde;
tan albas como nieve del norte.
También, concierto de Puertas,
reverencias inmesuradas
a la genialidad inconclusa de su vocalista.
O la ausencia de un maullido entre brazos.
A rojas narices de goma
acompañadas de pelucas.
Le da la espalda.
Cierra los ojos, evita verlos.
Se lee entre líneas de algunos capítulos.
Nostalgia y tristeza
percibo de sus títulos,
que en actitud sombría reposan
sobre el alma de una niña.
La tornan gris. Así la definen.
Un libro que con sutileza leo.
Nunca desde la primera página.