Torbellinos de irrealidad
se confunden en mi cerebro.
Todo gira todo fluye.
No se donde me encuentro.
A veces veo con claridad.
Otra vez todo esta oscuro.
Ahora siento inseguridad.
Ahora al fin estoy seguro.
No hay forma de volver atrás,
y tampoco veo el futuro.
Todas las puertas cerré.
Dentro de mi me oculto.
Busco un resquicio en mi mismo
por el que poder escapar.
¿Pero escapar de qué?.
Si no se de lo que huyo.
Huyo de mis propios miedos.
Huyo de mi futuro.
De lo que temo y deseo.
Huyo de mi propio orgullo.
Cierro los ojos y escucho.
Pero no existe el silencio.
Solo un estruendo ambiguo.
Que me oprime el pecho.
El insomnio me acorrala.
Soy un zombie en este mundo.
Pasan los días sin sal.
Para mi todo es insulso.
Niño y anciano a la vez.
Así es como yo me siento.
Lo se todo y no se nada.
Me pierdo en mi pensamiento.
En la oscuridad que rodea,
Me he encontrado una rosa.
Que al tocarla ha mutado,
en una bella paloma.
Dulce símil del deseo,
de a lo que yo más aspiro
Pues la paloma es la paz,
y por la paz yo suspiro.
El torbellino se calma.
Más si algo yo he aprendido,
es a mantenerme en guardia.
Pues la vida da otro giro.
Y no se lo que me espera,
allá al fin del camino.
se confunden en mi cerebro.
Todo gira todo fluye.
No se donde me encuentro.
A veces veo con claridad.
Otra vez todo esta oscuro.
Ahora siento inseguridad.
Ahora al fin estoy seguro.
No hay forma de volver atrás,
y tampoco veo el futuro.
Todas las puertas cerré.
Dentro de mi me oculto.
Busco un resquicio en mi mismo
por el que poder escapar.
¿Pero escapar de qué?.
Si no se de lo que huyo.
Huyo de mis propios miedos.
Huyo de mi futuro.
De lo que temo y deseo.
Huyo de mi propio orgullo.
Cierro los ojos y escucho.
Pero no existe el silencio.
Solo un estruendo ambiguo.
Que me oprime el pecho.
El insomnio me acorrala.
Soy un zombie en este mundo.
Pasan los días sin sal.
Para mi todo es insulso.
Niño y anciano a la vez.
Así es como yo me siento.
Lo se todo y no se nada.
Me pierdo en mi pensamiento.
En la oscuridad que rodea,
Me he encontrado una rosa.
Que al tocarla ha mutado,
en una bella paloma.
Dulce símil del deseo,
de a lo que yo más aspiro
Pues la paloma es la paz,
y por la paz yo suspiro.
El torbellino se calma.
Más si algo yo he aprendido,
es a mantenerme en guardia.
Pues la vida da otro giro.
Y no se lo que me espera,
allá al fin del camino.