catapiano_18
Poeta recién llegado
Pájaro alcóholico que va muriendo.
Cirrosis de pánico, en los callejones de este encuentro.
Ciegos lunáticos duermiendo para quedarse despiertos.
Un montón de cables copiando comportamientos.
La inseguridad de aquella mirada, intentando encontrar sus ojos, que mirando de lejos, alegan su estereotipo incorrecto.
Tanto paso del tiempo.
Y vemos basura dentro de todo.
La felicidad está tan por encima de nuestras sienes.
Los momentos se van yendo tan rápido.
Pero la felicidad sigue estando tan por encima de nuestras sienes, que la dosis de ciesta, la hoguera hirviendonos la figura, y los montes de músculo yendo a formarse, agotan nuestra cabeza.
Queremos vivir entre tantos torbellinos de mugre, que rigen nuestro paso del tiempo, a través de la sexualidad guiada. A través de manuales ladrones.
Que lastiman nuestra mente, idealizan todo futuro, y consecuencia.
Tantos torbellinos de mugre golpeando como balón nuestros ojos en el paradero.
Tantos torbellinos de mugre, intentando ardernos.
Cuando sólo importa, lo que nada importa.
Torbellinos de mugre, que nos consumen.
Espías, como parácitos, que se multiplican, hasta en el último lugar.
Cirrosis de pánico, en los callejones de este encuentro.
Ciegos lunáticos duermiendo para quedarse despiertos.
Un montón de cables copiando comportamientos.
La inseguridad de aquella mirada, intentando encontrar sus ojos, que mirando de lejos, alegan su estereotipo incorrecto.
Tanto paso del tiempo.
Y vemos basura dentro de todo.
La felicidad está tan por encima de nuestras sienes.
Los momentos se van yendo tan rápido.
Pero la felicidad sigue estando tan por encima de nuestras sienes, que la dosis de ciesta, la hoguera hirviendonos la figura, y los montes de músculo yendo a formarse, agotan nuestra cabeza.
Queremos vivir entre tantos torbellinos de mugre, que rigen nuestro paso del tiempo, a través de la sexualidad guiada. A través de manuales ladrones.
Que lastiman nuestra mente, idealizan todo futuro, y consecuencia.
Tantos torbellinos de mugre golpeando como balón nuestros ojos en el paradero.
Tantos torbellinos de mugre, intentando ardernos.
Cuando sólo importa, lo que nada importa.
Torbellinos de mugre, que nos consumen.
Espías, como parácitos, que se multiplican, hasta en el último lugar.