Javier Flores
Poeta asiduo al portal
Torcida naturalidad
Hidratados por la sequía gozan los elementos
se esconde el sarcasmo de la realidad detrás
de la ilusión de lo hermoso del arco iris.
Forzada la tierra se frena no gira, frustrando
todo amanecer que consigo trae un nuevo
comienzo, abortando el nacimiento de los
frutos que esta ha forjado, llevados en el pico
del vuelo triste a tierras desconocidas
dando raíces inciertas en la profundidad
de la frialdad y la nostalgia,
Camina el feroz león por la sabana,
mirándose en el agua clara
sólo aprecia lo fuerte y temible que
él es, traicionando con zarpazos letales
de sus garras arranca y pisa el pasto que
un día lo protegió de los depredadores
que fácilmente pudieron acabar con su
vida.
La brisa sopla fuerte para inhalar
el miedo y exhalar la desesperación
mientras todos ven el reclutamiento
de la gran lista en blanco que tiene
por llenar el mausoleo que a cada momento
apunta un nombre nuevo, por la ira
anárquica de las abejas metálicas que
con sus ponzoñas a cualquier ser vivo
degollan.
Lo cosechado no rinde más
de dos bocados para seguir arando
con fuerza e impotencia la tierra
sabiendo que los frutos
serán escasos, todos beben
de la fuente del cólera e hidratan
sus rostros que los delatan y
al secarse queda el semblante de
odio en ellos plasmados.
Los anfibios han dejado
de trabajar por su alimento para
buscarlo de manera más fácil
aplaudiendo al engaño de la
distorsionada naturaleza a ver si
es que acaso con una sardina
desnutrida los compensan,
nunca importara que tan
satisfactoria esta sea, lo que importa
es no tener que luchar para
obtenerla y que facilmente
a sus vidas llegan.
No hay un día nuevo todo parece
ser una eterna continuidad
que solo favorece a los elementos
que se aprovechan de esta
torcida naturalidad.
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