Tormenta en el Alto Rey

Antonio

Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante


que el cielo se encapotó
al inicio de la Misa
truenos y rayos quisieron
malograr la Eucaristía,
una centella cayó
y cobró dos tristes vidas,
un año en el Alto Rey
al inicio de la Misa
Habitantes de Albendiego
eran los que morirían,
de ese lugar de la sierra
subían de romería,
sin saber por donde entraba
cayó aquel rayo en la ermita
los fervientes que allí estaban
vieron la llama asesina.
Habitantes de Albendiego
subían de romería.

Pasado el primer momento
aterrados muchos huían
y algunos más valerosos
a los graves allí cuidan,
a los leves evacuaban
y curaban sus heridas
en una tarde de perros
de una oscuridad muy fría.
Pasado el primer momento,
a los graves allí cuidan.

Quince fueron los heridos,

dos por siempre quedarían
sus recuerdos en el pico
de la bella serranía
unos eran de Bustares
otros de Hindelaencina
alguno era de Pradena
lo dijo la prensa escrita,
quince fueron los heridos
de la bella serranía.

Donde ven unos milagros
otros ven solo energías
donde algunos ven el sino
otros solo sienten ira.
Uno de los fallecidos
a una niña sostenía,
con su zurrón la salvó
de la descarga sufrida.
Donde ven unos milagros
otros solo sienten ira.

Esta historia deja claro

que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
No le demos ya más vueltas
a nuestras egolatrías

solo estamos de prestado
disfrutemos de la vida.
Esta historia deja claro
de morir nadie se libra.







Antonio Nieto Bruna
Copyright ©


 

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Última edición:
Es muy cierto lo que cuentas en tu original,
exquisito y musical poema mi querido Antonio, nadie
se libra de los embates de la señora muerte, es inmenso
su poder y nada podemos contra ella.
Un abrazo y un fuerte saludo.
Te dejo reputación.
 



Un año en el Alto Rey
la historia nos acredita
que el cielo se encapotó
al inicio de la Misa
truenos y rayos quisieron
malograr la Eucaristía,
una centella cayó

y cobró dos tristes vidas,
un año en el Alto Rey
al inicio de la Misa


Habitantes de Albendiego

eran los que morirían,
de ese lugar de la sierra
subían de romería,
sin saber por donde entraba
cayó aquel rayo en la ermita
los fervientes que allí estaban
vieron la llama asesina.
Habitantes de Albendiego
subían de romería.

Pasado el primer momento
aterrados muchos se iban
y algunos más valerosos
a los graves atendían,
a los leves evacuaban
y curaban sus heridas
en una tarde de perros
de una oscuridad muy fría,
pasado el primer momento
a los graves atendían.

Quince fueron los heridos,

dos por siempre quedarían
sus recuerdos en el pico
de la bella serranía
unos eran de Bustares
otros de Hindelaencina
alguno era de Pradena
lo dijo la prensa escrita,
quince fueron los heridos
de la bella serranía.

Donde ven unos milagros
otros ven solo energías
donde algunos ven el sino
otros solo sienten ira.
Uno de los fallecidos
a una niña sostenía

con su zurrón la salvó
de la descarga sufrida.
Donde ven unos milagros
otros solo sienten ira.

Esta historia deja claro

que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
No le demos ya más vueltas
al momento de la ausencia,
solo estamos de prestado
disfrutemos de la vida.
Esta historia deja claro
de morir nadie se libra.






Antonio Nieto Bruna
Copyright ©




Impecable poema, Antonio, dejas una realidad en esta triste historia, la muerte, la única cosa cierta.

Un abrazo y mis estrellas.
 
Querido Antonio , da gusto leer esta historia con versos tan musicales , con imagenes tan reales de una situación que puede pasar ,para mostrarnos que es muy cierto que "de la muerte nadie se salva" Estrellitas y un gran abrazo.




Un año en el Alto Rey
la historia nos acredita
que el cielo se encapotó
al inicio de la Misa
truenos y rayos quisieron
malograr la Eucaristía,
una centella cayó

y cobró dos tristes vidas,
un año en el Alto Rey
al inicio de la Misa


Habitantes de Albendiego

eran los que morirían,
de ese lugar de la sierra
subían de romería,
sin saber por donde entraba
cayó aquel rayo en la ermita
los fervientes que allí estaban
vieron la llama asesina.
Habitantes de Albendiego
subían de romería.

Pasado el primer momento
aterrados muchos se iban
y algunos más valerosos
a los graves atendían,
a los leves evacuaban
y curaban sus heridas
en una tarde de perros
de una oscuridad muy fría,
pasado el primer momento
a los graves atendían.

Quince fueron los heridos,

dos por siempre quedarían
sus recuerdos en el pico
de la bella serranía
unos eran de Bustares
otros de Hindelaencina
alguno era de Pradena
lo dijo la prensa escrita,
quince fueron los heridos
de la bella serranía.

Donde ven unos milagros
otros ven solo energías
donde algunos ven el sino
otros solo sienten ira.
Uno de los fallecidos
a una niña sostenía

con su zurrón la salvó
de la descarga sufrida.
Donde ven unos milagros
otros solo sienten ira.

Esta historia deja claro

que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
No le demos ya más vueltas
al momento de la ausencia,
solo estamos de prestado
disfrutemos de la vida.
Esta historia deja claro
de morir nadie se libra.






Antonio Nieto Bruna
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La conclusión final se me ocurrió estimado Eladio, al comprobar en esta verídica historia ocurrida allá por el primer cuarto del siglo pasado, que además irremediable es a veces selectiva y caprichosa, pues además de la niña que se salvó estando en brazos de uno de los afectados, se salvó un perro que sujetaba otro de los fallecidos, este caso no he sabido reflejarlo pero ayuda a comprender la conclusión final.
Muchas gracias amigo por tu paso y agradable comentario.
Un abrazo.

Es muy cierto lo que cuentas en tu original,
exquisito y musical poema mi querido Antonio, nadie
se libra de los embates de la señora muerte, es inmenso
su poder y nada podemos contra ella.
Un abrazo y un fuerte saludo.
Te dejo reputación.
 
Un año en el Alto Rey
la historia nos acredita
que el cielo se encapotó
al inicio de la Misa
truenos y rayos quisieron
malograr la Eucaristía,
una centella cayó

y cobró dos tristes vidas,
un año en el Alto Rey
al inicio de la Misa


Habitantes de Albendiego

eran los que morirían,
de ese lugar de la sierra
subían de romería,
sin saber por donde entraba
cayó aquel rayo en la ermita
los fervientes que allí estaban
vieron la llama asesina.
Habitantes de Albendiego
subían de romería.

Pasado el primer momento
aterrados muchos se iban
y algunos más valerosos
a los graves atendían,
a los leves evacuaban
y curaban sus heridas
en una tarde de perros
de una oscuridad muy fría,
pasado el primer momento
a los graves atendían.

Quince fueron los heridos,

dos por siempre quedarían
sus recuerdos en el pico
de la bella serranía
unos eran de Bustares
otros de Hindelaencina
alguno era de Pradena
lo dijo la prensa escrita,
quince fueron los heridos
de la bella serranía.

Donde ven unos milagros
otros ven solo energías
donde algunos ven el sino
otros solo sienten ira.
Uno de los fallecidos
a una niña sostenía

con su zurrón la salvó
de la descarga sufrida.
Donde ven unos milagros
otros solo sienten ira.

Esta historia deja claro

que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
No le demos ya más vueltas
al momento de la ausencia,
solo estamos de prestado
disfrutemos de la vida.
Esta historia deja claro
de morir nadie se libra.


Estimado Antonio, un escrito totalmente realista, ya sabemos ese decir;la muerte esta tan segura, que te da toda una vida de ventaja.

Felicitaciones a tu escrito y mi admiracióna tus letras.Un abrazo.


Hector Alberto Villarruel.
 
La verdad que si, estimada María, pareciera una perogrullada la conclusión final, pero así es.
Muchas gracias por tanta gentileza en tu comentario y consideraciones.
Un abrazo.

MaríaA.G;4272862 dijo:
Impecable poema, Antonio, dejas una realidad en esta triste historia, la muerte, la única cosa cierta.

Un abrazo y mis estrellas.
 
"Esta historia deja claro
que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
"

Tan claro que no podemos eludir el pensamiento, pues nuestro andar parco no alcanzará a pagar lo que debemos.

Muy buenas pinceladas Antonio.

Gracias por compartirlas.

Un abrazo.
 
Y a mi me da gusto verte por mis letras, querida Elba, muchas gracias por ello y por tu generoso comentario.
Un abrazo.

Querido Antonio , da gusto leer esta historia con versos tan musicales , con imagenes tan reales de una situación que puede pasar ,para mostrarnos que es muy cierto que "de la muerte nadie se salva" Estrellitas y un gran abrazo.
 
Ni cielo ni tierra tiene poder ante la vida, la señora que nos permite respirar.
Me encanta tu forma de expresarlo.
Besos que te lleguen en silencio mi querido Antonio, estrellas a la vida y el tiempo que en ella estamos.
 
Muchas gracias estimado Héctor por tu halagador comentario.
Celebro que te gustasen estos versos.
Un abrazo.

Un año en el Alto Rey
la historia nos acredita
que el cielo se encapotó
al inicio de la Misa
truenos y rayos quisieron
malograr la Eucaristía,
una centella cayó

y cobró dos tristes vidas,
un año en el Alto Rey
al inicio de la Misa


Habitantes de Albendiego

eran los que morirían,
de ese lugar de la sierra
subían de romería,
sin saber por donde entraba
cayó aquel rayo en la ermita
los fervientes que allí estaban
vieron la llama asesina.
Habitantes de Albendiego
subían de romería.

Pasado el primer momento
aterrados muchos se iban
y algunos más valerosos
a los graves atendían,
a los leves evacuaban
y curaban sus heridas
en una tarde de perros
de una oscuridad muy fría,
pasado el primer momento
a los graves atendían.

Quince fueron los heridos,

dos por siempre quedarían
sus recuerdos en el pico
de la bella serranía
unos eran de Bustares
otros de Hindelaencina
alguno era de Pradena
lo dijo la prensa escrita,
quince fueron los heridos
de la bella serranía.

Donde ven unos milagros
otros ven solo energías
donde algunos ven el sino
otros solo sienten ira.
Uno de los fallecidos
a una niña sostenía

con su zurrón la salvó
de la descarga sufrida.
Donde ven unos milagros
otros solo sienten ira.

Esta historia deja claro

que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
No le demos ya más vueltas
al momento de la ausencia,
solo estamos de prestado
disfrutemos de la vida.
Esta historia deja claro
de morir nadie se libra.


Estimado Antonio, un escrito totalmente realista, ya sabemos ese decir;la muerte esta tan segura, que te da toda una vida de ventaja.

Felicitaciones a tu escrito y mi admiracióna tus letras.Un abrazo.


Hector Alberto Villarruel.
 
Gracias a ti estimado Francisco por pasar y dejar tus siempre exquisitos comentarios.
Un abrazo.


"Esta historia deja claro
que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
"

Tan claro que no podemos eludir el pensamiento, pues nuestro andar parco no alcanzará a pagar lo que debemos.

Muy buenas pinceladas Antonio.

Gracias por compartirlas.

Un abrazo.
 
Y a mi me encanta verte por mi rincón, estimada Mar.
Muchas gracias por ello y por tu bello comentario.
Un abrazo.
Ni cielo ni tierra tiene poder ante la vida, la señora que nos permite respirar.
Me encanta tu forma de expresarlo.
Besos que te lleguen en silencio mi querido Antonio, estrellas a la vida y el tiempo que en ella estamos.
 



Un año en el Alto Rey
la historia nos acredita
que el cielo se encapotó
al inicio de la Misa
truenos y rayos quisieron
malograr la Eucaristía,
una centella cayó

y cobró dos tristes vidas,
un año en el Alto Rey
al inicio de la Misa


Habitantes de Albendiego

eran los que morirían,
de ese lugar de la sierra
subían de romería,
sin saber por donde entraba
cayó aquel rayo en la ermita
los fervientes que allí estaban
vieron la llama asesina.
Habitantes de Albendiego
subían de romería.

Pasado el primer momento
aterrados muchos se iban
y algunos más valerosos
a los graves atendían,
a los leves evacuaban
y curaban sus heridas
en una tarde de perros
de una oscuridad muy fría,
pasado el primer momento
a los graves atendían.

Quince fueron los heridos,

dos por siempre quedarían
sus recuerdos en el pico
de la bella serranía
unos eran de Bustares
otros de Hindelaencina
alguno era de Pradena
lo dijo la prensa escrita,
quince fueron los heridos
de la bella serranía.

Donde ven unos milagros
otros ven solo energías
donde algunos ven el sino
otros solo sienten ira.
Uno de los fallecidos
a una niña sostenía

con su zurrón la salvó
de la descarga sufrida.
Donde ven unos milagros
otros solo sienten ira.

Esta historia deja claro

que cuando te llega el día
ni con quicio ni con santos
de morir nadie se libra.
No le demos ya más vueltas
al momento de la ausencia,
solo estamos de prestado
disfrutemos de la vida.
Esta historia deja claro
de morir nadie se libra.






Antonio Nieto Bruna
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Antonio
Excelentes letras las que nos compartes con una historia atrapadora inmersa
Mis estrellas y cariños
Ana
 
Cualquier día, cualquier hora y en cualquier lugar...como dice la canción, la parca te ha de encontrar.

Tremendo descampado, para este suceso si fue real, ya que los árboles atraen los rayos, uf qué horrible.

¡Felicitaciones a tus letras amigo Antonio!

¡Besos desde mi bosque!
 
Querido Amigo Antonio, aunque subyace la tristeza, que te llega al corazón, tus versos son
muy certeros, porque para morir, nacemos con la hora fijada, y de eso no nos escapamos.
Aplausos a tu pluma, más Estrellas Reputación. Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
 
Bello romance, aunque en la última estrofa “ausencia” tiene asonancia ea. En la tercera estrofa el segundo verso la sinalefa es muy forzada por ser el acento principal del verso, para mí tiene 9 sílabas
 
Última edición:
La verdad que no las tengo todas con migo, el que fuese un hecho real, estimada Matilde, estos versos se me ocurrieron un día que encontré en Internet unas alusiones a los mismos, supongo que ciertas, pues dan el nombre del cronista que las escribió, pero sin más.
Celebro que te gustasen estos versos, amiga y muchas gracias por pasarte por mis letras.
Un abrazo.


Cualquier día, cualquier hora y en cualquier lugar...como dice la canción, la parca te ha de encontrar.

Tremendo descampado, para este suceso si fue real, ya que los árboles atraen los rayos, uf qué horrible.

¡Felicitaciones a tus letras amigo Antonio!

¡Besos desde mi bosque!
 
Es verdad estimada Almahern, como diría el dicho "Nunca se muere un día antes".
Muchas gracias por pasar por este rincón y dejar tu amable comentario.
Un abrazo.

Querido Amigo Antonio, aunque subyace la tristeza, que te llega al corazón, tus versos son
muy certeros, porque para morir, nacemos con la hora fijada, y de eso no nos escapamos.
Aplausos a tu pluma, más Estrellas Reputación. Besos y Abrazos Uruguayos Blanca
 
Hola Antonio!

ciertamente de la línea nadie pasa
muy bien llevado este poema que a pesar de la temática cautiva al lector
y lo mantiene atento hasta el final. Muy bien contada la historia.
Cosas extrañas suceden a veces como el caso de la niña de tu poema
y del perro, inexplicables pero ciertas.
Un abrazote y siempre mis felicitaciones por tu excelente poesía.

Cariños y mi admiración

Ligia
 
Comenzando por el final, te diré querida Ligia que en la penúltima estrofa dejo mi opinión al respecto y es que en estos casos "extraños" unos ven milagros y otros intentan buscar la causalidad o la explicación científica sin más y hoy en día todos sabemos que cualquier fenómeno o causa eléctrica, solo mata si el individuo en cuestión está en contacto directo con la tierra y en este caso tanto la correa del perro como el zurrón donde estaba sentada la niña, parece ser que fueron buenos aislantes, por lo que el rayo siguió su recorrido por ambos cuerpos directos a tierra sin pasar por otros cuerpos aislados; creo que me pasé sin querer a mi lado profesional, disculpa.
Celebro que te gustasen los versos que quise hacerlos a modo de los antiguos trovadores que iban por los pueblos relatando casos y sucesos.
Muchas gracias por tan bonitos comentarios que siempre me dejas, es todo un honor tenerte en mis letras.
Un abrazo.

Ligia Calderón Romero;4278071 dijo:
Hola Antonio!

ciertamente de la línea nadie pasa
muy bien llevado este poema que a pesar de la temática cautiva al lector
y lo mantiene atento hasta el final. Muy bien contada la historia.
Cosas extrañas suceden a veces como el caso de la niña de tu poema
y del perro, inexplicables pero ciertas.
Un abrazote y siempre mis felicitaciones por tu excelente poesía.

Cariños y mi admiración

Ligia
 

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