Becikapa Hequir
Poeta recién llegado
Tu potencia habilita la matriz que pare,
tu luz incandescente nuestros ojos hiere,
pero sin ti no hay esperanza que el hombre are,
y los frutos de la madre la humanidad requiere.
Oh, tu grito santo en la inmensidad retumba,
responde a la súplica, a nuestro firme anhelo,
que la tierra conciba, no sea una estéril tumba,
y dé las mieles del trabajo fecundo, no solo hielo.
Cuan milagro en ti la sabia naturaleza ha delegado,
todos te temen, también esperan, rezan y aman,
tú cual regalo de Dios a la tierra siempre has bajado,
envuelta en gritos y relámpagos, las bestias braman.
Agitas tus tenebrosas garras y risueña nos desgarras,
nos desmadejas, nos encierras, sin motivo nos aterras,
pero al pasar el momento de tu ir y venir con desosiego,
nos dejas la arada, la natura, la vega en feliz sosiego.
tu luz incandescente nuestros ojos hiere,
pero sin ti no hay esperanza que el hombre are,
y los frutos de la madre la humanidad requiere.
Oh, tu grito santo en la inmensidad retumba,
responde a la súplica, a nuestro firme anhelo,
que la tierra conciba, no sea una estéril tumba,
y dé las mieles del trabajo fecundo, no solo hielo.
Cuan milagro en ti la sabia naturaleza ha delegado,
todos te temen, también esperan, rezan y aman,
tú cual regalo de Dios a la tierra siempre has bajado,
envuelta en gritos y relámpagos, las bestias braman.
Agitas tus tenebrosas garras y risueña nos desgarras,
nos desmadejas, nos encierras, sin motivo nos aterras,
pero al pasar el momento de tu ir y venir con desosiego,
nos dejas la arada, la natura, la vega en feliz sosiego.