ALYA
Poeta fiel al portal
Por sobre la inmensidad del cielo
extiendes tus ojos maliciosos como espías
que se desplazan imprudentes
por los caminos de mi certeza.
Bordean sin decoro el puerto de mi quietud
burlando sigilosos las muros de la prudencia
apoltronándose en el centro de la duda
ojos ingratos, sin piedad, sin clemencia.
Con placidez sumerges palabras inquisidoras
en la anchura del mar imponente
y el mar calla desde el abismo
porque conoce lo impredecible de sus olas
Avidamente engulles mis suspiros
te tragas el hálito apacible de mi sangre
y luego como volcán escupes tu saciedad
lava que enciende y corrompe el alma mía
Entonces callo, se silencia mi espíritu
y dejo que seas fuego arrollador,
brisa huracanada, lluvia de granizos
y mi alma útero que ampara poesía.
extiendes tus ojos maliciosos como espías
que se desplazan imprudentes
por los caminos de mi certeza.
Bordean sin decoro el puerto de mi quietud
burlando sigilosos las muros de la prudencia
apoltronándose en el centro de la duda
ojos ingratos, sin piedad, sin clemencia.
Con placidez sumerges palabras inquisidoras
en la anchura del mar imponente
y el mar calla desde el abismo
porque conoce lo impredecible de sus olas
Avidamente engulles mis suspiros
te tragas el hálito apacible de mi sangre
y luego como volcán escupes tu saciedad
lava que enciende y corrompe el alma mía
Entonces callo, se silencia mi espíritu
y dejo que seas fuego arrollador,
brisa huracanada, lluvia de granizos
y mi alma útero que ampara poesía.