Karen Gajda
Poeta adicto al portal
Había un torogoz, bello y de gran corazón,
y un cisne, brillando en mil colores,
y sucedió que se enamoraron,
uno llenando al otro con su amor,
cuando uno no estaba, el otro sufrió.
Cuando se acercaban tormentas, tempestades
el cisne extendió sus alas,
protegiendo a su torogoz,
dándole de su calor,
torogoz defendió al cisne.
La lluvia no pudo humedecer a nuestros cuerpos,
su calor la dejó evaporarse antes de que nos llegó.
Nació un arco iris de tu sol y mis lágrimas,
el oro en tus ojos me convenció,
enviejeceron juntos, el cisne y el torogoz.