Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por los caminos del sueño circulan serenos los locos y los poetas. Y abren mundos, puertas a universos oníricos donde todo es posible, hasta realidades cotidianas y bellezas que nos cautivan.Surgiste de la nada, suspicaz me mirabas con la altivez que te define, no entendías mis andares de ventanas. ¡Oh! mi viejo paradero, aquel de dos y medio por dos y medio, de techumbre en teja roja, sentábamos frente a mi lucernario el que abría en dos hojas de antigua madera y tenia malla de gallinero, aquel por donde me disolvía para cruzar las orbes.
Te invite a ir conmigo a un animoso torrente de agua que estaba admirando, ¡Caía libre, bien peinada su cascada cristalina!, insinué hicieses lo mismo que yo; asomar tus dedos por los redondeles de la malla para tocar el agua, lo hiciste, sonreíste pues estaban mojados, luego echaste un vistazo a tu cuerpo y no estabas, insististe en tus manos que ya eran de barro, te descubrías fluyendo del torrente. Hoy me entere, tu desandar hace tres lunas.
![]()
Cómo me ha cautivado este relato.
Un cordial saludo
Última edición: