Que los guardias
pongan en la silla eléctrica
al desgraciado que se brinca los renglones
y luego
quiere ajustar la coherencia
en el capítulo
seis.
Que los policías arresten
al delincuente que piensa
que una locura sin sentido
(cargada de marihuana)
es
surrealismo.
Que los bomberos desnuden
y le incrusten la manguera
al que compare
la llama de la estufa
con un incendio
forestal.
Que la Gestapo se encargue
de quienes quieren pasar desapercibidos
cuando levantan la mano
y citan las palabras de sus héroes,
o ponen el pie
en la salida de emergencia
desde que entran.
Y que nuestros dioses condenen
las veces que nada
es nada
con punto final.
pongan en la silla eléctrica
al desgraciado que se brinca los renglones
y luego
quiere ajustar la coherencia
en el capítulo
seis.
Que los policías arresten
al delincuente que piensa
que una locura sin sentido
(cargada de marihuana)
es
surrealismo.
Que los bomberos desnuden
y le incrusten la manguera
al que compare
la llama de la estufa
con un incendio
forestal.
Que la Gestapo se encargue
de quienes quieren pasar desapercibidos
cuando levantan la mano
y citan las palabras de sus héroes,
o ponen el pie
en la salida de emergencia
desde que entran.
Y que nuestros dioses condenen
las veces que nada
es nada
con punto final.