SCARAMOUCHE
Poeta recién llegado
El misticismo de un druida
cultivar quisiera mágico
para encontrar el remedio
a episodio tan amargo.
Soy víctima de un hechizo
vestido de un velo trágico
pués padezco un mal de amores
que de pena hame inundado.
Si erradicarlo pudiera
mi alma hallaría descanso
y el corazón malherido
consuelo para su llanto.
He probado con el tiempo
pero avanza muy despacio
y su olvido es perezoso
en dar los primeros pasos.
También usé la distancia
perdiéndome en extrarradios
pero gris y desolada
igualmente fue un fracaso.
Debiera haber una pócima
inventada por los sabios
pero es Dios quién la prepara
concediéndonos milagros.
Abatido sin tal cura
me corroe como un ácido
el silencio estando solo
donde juntos había cánticos.
Este flagelo en mi espíritu
a duras penas lo aguanto
con un sufrimiento agudo
de impertinente hasta sádico.
Tu concepto de ruptura
me lo explicaste bien claro
pués lucen mis sentimientos
desde entonces maniatados.
Me has vuelto un desconocido
totalmente alguien estraño
quién camina por desiertos
donde antes había prados.
Aquél día te alejaste
sin mutuo acuerdo ni pacto
totalmente decidida
y sorprendido yo manso.
Luego otra boca besaste
mecida en dispar regazo
mientras más muerto que vivo
yo estrenaba un camposanto.
Insípido todo sabe
y negro es todo lo blanco
echando aquello de menos
sin aire fresco ni sano.
Para este veneno antídoto
bien sé que no existen tragos
solución no habiendo otra
que tratar de superarlo.
A lo poco que me queda
tiendo frágiles mis brazos
suplicando a la esperanza
que se apiade de este ocaso.
Grande puede que el mar sea
y desvalido yo un náufrago
pero también numerosos
lo son sus múltiples barcos.
Sí, todo eso es ya pretérito,
forma parte del pasado...
así que ruego al destino
que otra vez pueda intentarlo.