Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Las palabras de mi amigo no olían a vendidas,
desdicha la mía por la forma que descubriría
que esa rata me traicionaría.
Maldigo la existencia de ese pobre diablo astuto
quizá tan idiota yo fui descuidado no las vi venir,
y así yo lo descubrí a la peste hice puertas abrir,
decía ¨te quiero¨ pero el puñal entre sus dedos
quería ir directo a mi corazón.
Por suerte o desgracia ese arma tan macabra
termina entre mis manos, una sonrisa en mi rostro,
la posibilidad de terminar con ese impío monstruo
que ante mí se postró y ¡El puñal bailaba y bailaba!
¡Mis manos sangraban, mis nudillos rotos!
la voces que en mi interior gritan ¨Ya esta muerto¨,
tal fue mi sorpresa y asombro al ver el cristal
esparcido por los suelos, fue aquel reflejo
en el espejo el cobarde que me traicionó...
desdicha la mía por la forma que descubriría
que esa rata me traicionaría.
Maldigo la existencia de ese pobre diablo astuto
quizá tan idiota yo fui descuidado no las vi venir,
y así yo lo descubrí a la peste hice puertas abrir,
decía ¨te quiero¨ pero el puñal entre sus dedos
quería ir directo a mi corazón.
Por suerte o desgracia ese arma tan macabra
termina entre mis manos, una sonrisa en mi rostro,
la posibilidad de terminar con ese impío monstruo
que ante mí se postró y ¡El puñal bailaba y bailaba!
¡Mis manos sangraban, mis nudillos rotos!
la voces que en mi interior gritan ¨Ya esta muerto¨,
tal fue mi sorpresa y asombro al ver el cristal
esparcido por los suelos, fue aquel reflejo
en el espejo el cobarde que me traicionó...