peman
Poeta recién llegado
El misterio de lo oculto y la claridad de lo vivido
confabula la inocencia de arrastrarlo todo a una locura desmedida,
carente de pautas, carente de treguas
carente de tenues palabras y dóciles caricias
Deshojando los últimos girones de razón
que se hacen alientos y raíces a esta vida
así como estos impulsos de escribir se visten de versos
sin temor a la muerte, sin temor al olvido.
Quizás anunciándola como una fortuita condena
que el destino a escondidas con el alma ha pactado
lejos del conocimiento y del idealismo
se pulcra en silencio una ajena nobleza
Porque en una mirada perdida yace el pensamiento más puro
aquél que se separa del prejuicio
pintando abismos sobre frágiles escalones de cristal
empañando los recuerdos y cubriendo de polvo los aromas de esa libertad juvenil
Cómo mantener un orden
cuando la melancolía es verdugo a la esperanza
y la oscura esencia con la que se nos ha concebido
en muda compañía nos toma desde el alma
Nos arrodilla frente a la demencia
apagando todo brillo en las pupilas
consumiendo todo vestigio de alegría
hasta trastocar los sentimientos más perdidos en una tibia agonía
De lo cierto a la locura
hay tan solo un pensamiento
tan solo una fugaz fracción de tiempo
que en un parpadeo no florece
Más el escribir se hace una cura al dolor
que abriga una soledad que conmueve, que adormece y ahoga
en una triste y dañada soberbia que en un claro de luna cobija
una secreta esperanza que quizás la muerte comprenda