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En el principio fue el arpa
y de su Verbo nacieron
las mariposas
y las fuentes.

Mientras, el niñito desde el fondo de su cuna
tendía sus tiernos brazos
y reía
con su risa desprovista todavía
de crueldad y de malicia.

Amargas nubes cubrieron
con alas de acero y fuego
los dulces atardeceres
y el arpa calló su canto.

Era el principio
y el arpa y las sonrisas del niño
eran puras todavía
y de las fuentes manaba
agua como de bautismos.

Aún recuerdo tu cara
de hembra recién tallada
en los mármoles del alba
y tus ojos
de rojo mirar de fiera
cráteres de tu alma.

Tus manos me acariciaban
y con su tacto
temblaba
mi piel de cuero y olivo
y mis pies pedían la danza.


Debía de ser primavera.


Largas hileras de larvas
descendían montaña abajo
cuajando su mortal destino
en ventanas iluminadas.

Hágase la oscuridad
rogabas
hágase la cama cálida y blanda
para consumar himeneos
rogabas
mi carne ha de ser ofrenda.

Lascivos tus ojos claros
como rocas pulidas por el agua
descarado tu mirar
se confunde con el cárdeno ardor
que me arrebata.

Comenzó la noche última desde un ocaso de llantos
las fuentes que fueron claras acarician
con sus aguas ahora luctuosas
los teclados de los órganos
y las agudas sinfonías de los pífanos
haciendo renacer los silencios primigenios
desde los orígenes bastardos
de las caricias pagadas.



Le-doute-du-d%C3%A9part-Oleo-sobre-tela-50-x-50-cm-1.000.000.jpg


Ilustr.:"Le doute du depart." Alfredo Echazarreta
 
En el principio fue el arpa
y de su Verbo nacieron
las mariposas
y las fuentes.

Mientras, el niñito desde el fondo de su cuna
tendía sus tiernos brazos
y reía
con su risa desprovista todavía
de crueldad y de malicia.

Amargas nubes cubrieron
con alas de acero y fuego
los dulces atardeceres
y el arpa calló su canto.

Era el principio
y el arpa y las sonrisas del niño
eran puras todavía
y de las fuentes manaba
agua como de bautismos.

Aún recuerdo tu cara
de hembra recién tallada
en los mármoles del alba
y tus ojos
de rojo mirar de fiera
cráteres de tu alma.

Tus manos me acariciaban
y con su tacto
temblaba
mi piel de cuero y olivo
y mis pies pedían la danza.


Debía de ser primavera.


Largas hileras de larvas
descendían montaña abajo
cuajando su mortal destino
en ventanas iluminadas.

Hágase la oscuridad
rogabas
hágase la cama cálida y blanda
para consumar himeneos
rogabas
mi carne ha de ser ofrenda.

Lascivos tus ojos claros
como rocas pulidas por el agua
descarado tu mirar
se confunde con el cárdeno ardor
que me arrebata.

Comenzó la noche última desde un ocaso de llantos
las fuentes que fueron claras acarician
con sus aguas ahora luctuosas
los teclados de los órganos
y las agudas sinfonías de los pífanos
haciendo renacer los silencios primigenios
desde los orígenes bastardos
de las caricias pagadas.



Le-doute-du-d%C3%A9part-Oleo-sobre-tela-50-x-50-cm-1.000.000.jpg


Ilustr.:"Le doute du depart." Alfredo Echazarreta

Los deseos nos llevan de acá para allá en su trajín, y nos arrebatan de esos mundos de las canciones claras, querido amigo Miguel. Siempre enriquecedor leer tu obra, enhorabuena. Un abrazo, que tengas estupendos días.
 
En el principio fue el arpa
y de su Verbo nacieron
las mariposas
y las fuentes.

Mientras, el niñito desde el fondo de su cuna
tendía sus tiernos brazos
y reía
con su risa desprovista todavía
de crueldad y de malicia.

Amargas nubes cubrieron
con alas de acero y fuego
los dulces atardeceres
y el arpa calló su canto.

Era el principio
y el arpa y las sonrisas del niño
eran puras todavía
y de las fuentes manaba
agua como de bautismos.

Aún recuerdo tu cara
de hembra recién tallada
en los mármoles del alba
y tus ojos
de rojo mirar de fiera
cráteres de tu alma.

Tus manos me acariciaban
y con su tacto
temblaba
mi piel de cuero y olivo
y mis pies pedían la danza.


Debía de ser primavera.


Largas hileras de larvas
descendían montaña abajo
cuajando su mortal destino
en ventanas iluminadas.

Hágase la oscuridad
rogabas
hágase la cama cálida y blanda
para consumar himeneos
rogabas
mi carne ha de ser ofrenda.

Lascivos tus ojos claros
como rocas pulidas por el agua
descarado tu mirar
se confunde con el cárdeno ardor
que me arrebata.

Comenzó la noche última desde un ocaso de llantos
las fuentes que fueron claras acarician
con sus aguas ahora luctuosas
los teclados de los órganos
y las agudas sinfonías de los pífanos
haciendo renacer los silencios primigenios
desde los orígenes bastardos
de las caricias pagadas.



Le-doute-du-d%C3%A9part-Oleo-sobre-tela-50-x-50-cm-1.000.000.jpg


Ilustr.:"Le doute du depart." Alfredo Echazarreta
La mecanica de esa noche en un impulso tortuoso que se corta desde el
brote de las esencia par unir la realidad clara que busca la oscuridad como
un decidir vestido de parpados. dejas una excelente obra en esa marea
que sublima lo ultimo de la representacion vital. me gustó.
saludos de luzyabsenta
 
Querido Carlos, Luz (de viejos poemas) y Absenta para disfrutarlos en extraños paraísos. ¡Octubre de 2018! Tu inquisición perfora el tiempo y son cada vez más lejanos los recuerdos que exhumas. Poemas olvidados que reviven gracias a tu generosa arqueología. Cómo agradecerlo... Un emocionado abrazo, querido amigo.
miguel
 
Mi querida Guadalupe: gracias a la insistente labor arqueológica de nuestro maestro y muy querido compañero Luzyabsenta puedo disfrutar del renacimiento de un antiguo poema (octubre de 2018) y con ello recibir nuevas muestras de cariño de quienes tenéis, como yo, esta nueva oportunidad de lectura. Recibo con toda la calidez e intensidad estos abrazos tuyos desde esa imprecisa distancia, siempre tan próxima. Mi más afectuosos recuerdos,
miguel
 
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