TRANSFORMACIÓN INFINITA
Hoy me siento piedra,
la piedra que no piso,
la que está en tu camino.
Soy chopo en la orilla de su río,
mi río suena entre laderas verdes
sobre un lecho de piedras de granito.
Soy un pájaro que vuela,
la tórtola sobre tu tejado,
no el águila que deseas,
ni el mirlo que te despierta.
Me siento agua,
polvo de la tierra,
de una tierra lejana,
de un desierto de hambre,
y aquí yo con la barriga llena.
Fui nube en tu cielo,
una enorme y negra,
escuché tu plegaria
pero no regué tu cosecha.
Me descargué en tempestad
lejos de terruños de pobreza.
Seré rayo en la tormenta,
seré una mujer negra,
fui un hombre malo,
una monja,
una vela.
Nos encontramos de nuevo
transformados en materia,
en cosas distintas,
en bestias,
en papel o ramas secas.
Realidades coincidentes
en líneas de vida eterna.
Mírame a los ojos
más allá de la mirada.
Siéntelo Todo.
Siéntete Nada.
Sabremos reconocernos,
nuestros espíritus vuelan imperturbables
en los abismos luminosos vacíos de materia.
Fui, soy y seré.
Todo en el mismo instante.
Un instante que no tiene tiempo.
El tiempo que no separa
las realidades coincidentes
de uno mismo.
Un tiempo que no existe.
La nada.
Hoy me siento piedra,
la piedra que no piso,
la que está en tu camino.
Soy chopo en la orilla de su río,
mi río suena entre laderas verdes
sobre un lecho de piedras de granito.
Soy un pájaro que vuela,
la tórtola sobre tu tejado,
no el águila que deseas,
ni el mirlo que te despierta.
Me siento agua,
polvo de la tierra,
de una tierra lejana,
de un desierto de hambre,
y aquí yo con la barriga llena.
Fui nube en tu cielo,
una enorme y negra,
escuché tu plegaria
pero no regué tu cosecha.
Me descargué en tempestad
lejos de terruños de pobreza.
Seré rayo en la tormenta,
seré una mujer negra,
fui un hombre malo,
una monja,
una vela.
Nos encontramos de nuevo
transformados en materia,
en cosas distintas,
en bestias,
en papel o ramas secas.
Realidades coincidentes
en líneas de vida eterna.
Mírame a los ojos
más allá de la mirada.
Siéntelo Todo.
Siéntete Nada.
Sabremos reconocernos,
nuestros espíritus vuelan imperturbables
en los abismos luminosos vacíos de materia.
Fui, soy y seré.
Todo en el mismo instante.
Un instante que no tiene tiempo.
El tiempo que no separa
las realidades coincidentes
de uno mismo.
Un tiempo que no existe.
La nada.
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