Me miras, te miro
y en el fino silencio que nos une,
el futuro nos cuelga de un hilo.
Creo haber visto la decepción en tu cara,
intentando arañar mi falta de ganas.
Y qué quieres que te diga,
si el único rumbo que me conozco
es la deriva.
Y me callo para no decirte
que te vengas conmigo,
por el miedo a no saber
si te perderé en el camino.
Y me callo para no decirte
que me quedaré contigo,
por el miedo a no saber quererte
como es debido.
Pero aún me miras tiritando por el frío
y no te marchas esperando que un solo gesto mío,
nos cambie el destino.
Y ¿qué más puedo hacer ante esos ojos?
que ya son casi míos. Sonrío.
Y ese miedo a quererte,
que es el miedo a sufrir
por perderte en el camino.
Se pierde.
Cuando tras un leve suspiro,
salen de mis labios tras el vaho frío
las palabras que te dicen:
Vente conmigo, porque si nos quedamos aquí
nos morimos de frío.
y en el fino silencio que nos une,
el futuro nos cuelga de un hilo.
Creo haber visto la decepción en tu cara,
intentando arañar mi falta de ganas.
Y qué quieres que te diga,
si el único rumbo que me conozco
es la deriva.
Y me callo para no decirte
que te vengas conmigo,
por el miedo a no saber
si te perderé en el camino.
Y me callo para no decirte
que me quedaré contigo,
por el miedo a no saber quererte
como es debido.
Pero aún me miras tiritando por el frío
y no te marchas esperando que un solo gesto mío,
nos cambie el destino.
Y ¿qué más puedo hacer ante esos ojos?
que ya son casi míos. Sonrío.
Y ese miedo a quererte,
que es el miedo a sufrir
por perderte en el camino.
Se pierde.
Cuando tras un leve suspiro,
salen de mis labios tras el vaho frío
las palabras que te dicen:
Vente conmigo, porque si nos quedamos aquí
nos morimos de frío.