Tras la segunda nube

Alas de marioneta

Poeta asiduo al portal
Recuerdo aquella mañana

cuando poco después de la luna y media,

frente al reloj de los rayos de sol,

tu despedida le apago las velas.

Recuerdo que no lloré,

pero se me nubló el suelo de gotas de luna llena,

de escarcha de alma, de gritos de viento,

de soledad, como si andara a ciegas

Y me senté en tu banco

y allí, espere para arropar a las estrellas,

para que la noche me llenara de sueño

y entre sueños, soñar como si volvieras.

Y volver frente a tu ventana,

tras la segunda nube del fondo a la derecha

y mancharme los pies de esperanza

y al no verte, las manos de tierra.

Y levantarme una vez más

como casi todos los años en primavera

y recoger las primeras flores

y escribirte un 'te quiero' entre sus hojas secas

para que al verlas caer muertas de miedo

del temblor de latido de mis venas,

le quedara el tallo tantas vocales

qué junto a tu puerta pudiera escribirte un poema.
 
Recuerdo aquella mañana

cuando poco después de la luna y media,

frente al reloj de los rayos de sol,

tu despedida le apago las velas.

Recuerdo que no lloré,

pero se me nubló el suelo de gotas de luna llena,

de escarcha de alma, de gritos de viento,

de soledad, como si andara a ciegas

Y me senté en tu banco

y allí, espere para arropar a las estrellas,

para que la noche me llenara de sueño

y entre sueños, soñar como si volvieras.

Y volver frente a tu ventana,

tras la segunda nube del fondo a la derecha

y mancharme los pies de esperanza

y al no verte, las manos de tierra.

Y levantarme una vez más

como casi todos los años en primavera

y recoger las primeras flores

y escribirte un 'te quiero' entre sus hojas secas

para que al verlas caer muertas de miedo

del temblor de latido de mis venas,

le quedara el tallo tantas vocales

qué junto a tu puerta pudiera escribirte un poema.
Una despedida no es un adiós, puede ser que sí, pero puede ser que no. La poesía permite, en un poema, ambas alternativas. Es lo que propones aquí poeta.
Yo lectora, me encantó sentarme en tu banco dejándome arropar con esas estrellas, fue un instante de alegría poética que te agradezco.
Poeticamente Amarilys
 
Cuantas sensaciones nos dejas en este poema que mas bien quiere ser
muy triste, con esa hermosa melancolía de un adiós. Gran placer leerte
poeta, agradezco tu compartir en el foro. Besitos cariñosos apretados
en tus mejillas.
 
Recuerdo aquella mañana

cuando poco después de la luna y media,

frente al reloj de los rayos de sol,

tu despedida le apago las velas.

Recuerdo que no lloré,

pero se me nubló el suelo de gotas de luna llena,

de escarcha de alma, de gritos de viento,

de soledad, como si andara a ciegas

Y me senté en tu banco

y allí, espere para arropar a las estrellas,

para que la noche me llenara de sueño

y entre sueños, soñar como si volvieras.

Y volver frente a tu ventana,

tras la segunda nube del fondo a la derecha

y mancharme los pies de esperanza

y al no verte, las manos de tierra.

Y levantarme una vez más

como casi todos los años en primavera

y recoger las primeras flores

y escribirte un 'te quiero' entre sus hojas secas

para que al verlas caer muertas de miedo

del temblor de latido de mis venas,

le quedara el tallo tantas vocales

qué junto a tu puerta pudiera escribirte un poema.
Buenas noches
Tus letras invaden mi espacio y quieren que laslea
Y con gusto lo hago.
Un saludo
 
Recuerdo aquella mañana

cuando poco después de la luna y media,

frente al reloj de los rayos de sol,

tu despedida le apago las velas.

Recuerdo que no lloré,

pero se me nubló el suelo de gotas de luna llena,

de escarcha de alma, de gritos de viento,

de soledad, como si andara a ciegas

Y me senté en tu banco

y allí, espere para arropar a las estrellas,

para que la noche me llenara de sueño

y entre sueños, soñar como si volvieras.

Y volver frente a tu ventana,

tras la segunda nube del fondo a la derecha

y mancharme los pies de esperanza

y al no verte, las manos de tierra.

Y levantarme una vez más

como casi todos los años en primavera

y recoger las primeras flores

y escribirte un 'te quiero' entre sus hojas secas

para que al verlas caer muertas de miedo

del temblor de latido de mis venas,

le quedara el tallo tantas vocales

qué junto a tu puerta pudiera escribirte un poema.
Melancolia de un amor que se asienta en esa alfombra donde los
acordes rebasan un espacio de seduccion perdida. en el, el temblor
se hace carambano inhalado en una nostalgia que pierde las
busquedas. bellissimo.
saludos con afecto de luzyabsenta
 

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