YANCO
Poeta adicto al portal
Ya no hay intentos, solo memorias
y el callado ruego intenso
de un corazón que no se dobla,
de una ilusión que no se entrega,
de una esperanza ahogada en llanto
por los rincones sin que la vean.
No esta el viejón lleno de risas
en las esquinas chicharacheras,
ya no el poema y el chiste franco
bien de español, musiu o cualquiera;
lo despojo el verbo insano
sembrado en labios de la isla aquella,
ya nuestro error venezolanos
se suda en tierras de toda América,
y en nuestros hijos fuera, lejanos
se desfigura la patria buena,
solo el pregón en sus rebaños;
¡Padre inmigrante de Venezuela!,
cuando el maestro pasa la lista
el primer día allá en la escuela.
Y aquel orgullo de libertarios
sucumbe al tiempo ya sin fronteras,
pero que triste canta hoy el gallo
cuando amanece en mi Venezuela,
pero que triste seguir luchando
mientras el resto ni se despeina,
y la hermandad que gritan muchos
sucumbe al miedo de más peleas,
en tanto aquí el mal sigue sembrando
mientras el bien tras la trinchera...
y el callado ruego intenso
de un corazón que no se dobla,
de una ilusión que no se entrega,
de una esperanza ahogada en llanto
por los rincones sin que la vean.
No esta el viejón lleno de risas
en las esquinas chicharacheras,
ya no el poema y el chiste franco
bien de español, musiu o cualquiera;
lo despojo el verbo insano
sembrado en labios de la isla aquella,
ya nuestro error venezolanos
se suda en tierras de toda América,
y en nuestros hijos fuera, lejanos
se desfigura la patria buena,
solo el pregón en sus rebaños;
¡Padre inmigrante de Venezuela!,
cuando el maestro pasa la lista
el primer día allá en la escuela.
Y aquel orgullo de libertarios
sucumbe al tiempo ya sin fronteras,
pero que triste canta hoy el gallo
cuando amanece en mi Venezuela,
pero que triste seguir luchando
mientras el resto ni se despeina,
y la hermandad que gritan muchos
sucumbe al miedo de más peleas,
en tanto aquí el mal sigue sembrando
mientras el bien tras la trinchera...