Asklepios
Incinerando envidias
Tras los opacos calendarios de la vida,
nos sumergimos para esconder lo
conseguido, que acabará, irremediablemente,
arrinconado.
Si miráramos al tiempo a los ojos, percibiríamos
esos sus laberintos de añejos escondites
con la puerta pronta a cerrar.
Sería traición si abandonáramos y
dejáramos de ver el enmarañado mundo
que lo sostiene, por que es su presencia
tal invitación a lo sagrado,(donde nuestro instinto
espontáneo se extiende), que sería obligación
la total destrucción de las ciertas, pero
insospechadas hazañas. Esas que suponemos
tan necesarias...
nos sumergimos para esconder lo
conseguido, que acabará, irremediablemente,
arrinconado.
Si miráramos al tiempo a los ojos, percibiríamos
esos sus laberintos de añejos escondites
con la puerta pronta a cerrar.
Sería traición si abandonáramos y
dejáramos de ver el enmarañado mundo
que lo sostiene, por que es su presencia
tal invitación a lo sagrado,(donde nuestro instinto
espontáneo se extiende), que sería obligación
la total destrucción de las ciertas, pero
insospechadas hazañas. Esas que suponemos
tan necesarias...