Allá donde moran los sueños me elevo
dejando sólo el cuerpo a los muertos
con su fúnebre crespón negro.
No muero, vivo, soñando que
se agita mi sosiego y mis alas resplandecen.
Alcanzo el cielo allá sobre la nieve esponjosa,
cientos de remolinos me prenden y acarician,
dulces aleteos danza el aire y amasijan su entrada
hacia el verde valle.
Mi paz se rejuvenece y se alza en gloria.
Extasis que estalla en júbilo traspasando sus fronteras,
se cierra el abismo y se sumerge a el mismo.
No hay tiempo, ni olvidos. Sólo el recuerdo de los vivos
que hoy están conmigo.
Hoy vuelven a mí y yo a ellos, mis seres queridos.
Vuelvo a palpitar siguiendo un sólo camino
que me conduce hacia la felicidad.
Y aunque cada día me vuelvo a despertar de nuevo,
sé que allí hay para mí un lugar que me espera.
Y me gusta esta vida terrena que piso y amo,
pero me gusta andar con los pies descalzos,
dejando el polvo, atrás, andado.
No vive en éste mundo vacío, el espíritu.
Y me elevo todas las noches...muy alto.
dejando sólo el cuerpo a los muertos
con su fúnebre crespón negro.
No muero, vivo, soñando que
se agita mi sosiego y mis alas resplandecen.
Alcanzo el cielo allá sobre la nieve esponjosa,
cientos de remolinos me prenden y acarician,
dulces aleteos danza el aire y amasijan su entrada
hacia el verde valle.
Mi paz se rejuvenece y se alza en gloria.
Extasis que estalla en júbilo traspasando sus fronteras,
se cierra el abismo y se sumerge a el mismo.
No hay tiempo, ni olvidos. Sólo el recuerdo de los vivos
que hoy están conmigo.
Hoy vuelven a mí y yo a ellos, mis seres queridos.
Vuelvo a palpitar siguiendo un sólo camino
que me conduce hacia la felicidad.
Y aunque cada día me vuelvo a despertar de nuevo,
sé que allí hay para mí un lugar que me espera.
Y me gusta esta vida terrena que piso y amo,
pero me gusta andar con los pies descalzos,
dejando el polvo, atrás, andado.
No vive en éste mundo vacío, el espíritu.
Y me elevo todas las noches...muy alto.