Mitra
Poeta adicto al portal
Tras mano
Libre, como el sonido partiéndose
en la nada de un fondo negro.
Suelto y crepitante
mudo e inquieto.
No tengo espacio en esta inmensidad
llamada alma,
para poder encontrar la cuerda adecuada
y contarte este triste desacierto.
Eran tiempos de lucha.
Amarillo, rojo, verde
y arrancamos…
y sangramos…
y celebramos.
Levantarse es obligación del vivo
y olvidarse, el triste destino de la muerta idea.
Esa que impulsa y pulsa
que cruza, se incrusta,
desborda y perece.
¡Vamos! Que el valor más noble
es el que tenemos en frente de nuestras fauces
y lo que tocan tus manos hoy no tiene
el fulgor de una mirada, de una sonrisa
de un otro, de un alguien.
Un rocío matinal escurriéndose
en el manto de la compañía
y la sólida satisfacción de saber
que das al mundo un día más de mundo.
¿Qué valor tiene en esta bolsa?
Libre no es mi conciencia
y pesada la penitencia de mi libre voz
que lucha contra sí.
Dar la vuelta,
celebrar…
sangrar…
y arrancar…
Libre, como el sonido partiéndose
en la nada de un fondo negro.
Suelto y crepitante
mudo e inquieto.
No tengo espacio en esta inmensidad
llamada alma,
para poder encontrar la cuerda adecuada
y contarte este triste desacierto.
Eran tiempos de lucha.
Amarillo, rojo, verde
y arrancamos…
y sangramos…
y celebramos.
Levantarse es obligación del vivo
y olvidarse, el triste destino de la muerta idea.
Esa que impulsa y pulsa
que cruza, se incrusta,
desborda y perece.
¡Vamos! Que el valor más noble
es el que tenemos en frente de nuestras fauces
y lo que tocan tus manos hoy no tiene
el fulgor de una mirada, de una sonrisa
de un otro, de un alguien.
Un rocío matinal escurriéndose
en el manto de la compañía
y la sólida satisfacción de saber
que das al mundo un día más de mundo.
¿Qué valor tiene en esta bolsa?
Libre no es mi conciencia
y pesada la penitencia de mi libre voz
que lucha contra sí.
Dar la vuelta,
celebrar…
sangrar…
y arrancar…