Halloran
Poeta asiduo al portal
TRATADO DE TRISTEZA Nº3
Para adorarte, mi diosa,
Quise construirte un templo
Con paredes recubiertas
De oro, y suelo de mármol,
Con un altar adornado
Con candelabros de plata
Y una hornacina esmeralda,
Verde como mi mirada,
Forrada toda en madera
Del ébano de tus ojos
Donde habitar tú pudieras
Y yo siempre en tu presencia.
Allí pasaría el día
Quemando incienso y orando
Por el favor de mi diosa,
Por el milagro del beso.
Allí de noche estaría
Buscando ganar tu gracia
En reverente silencio,
En comunión con tu alma.
Pero tú decidiste
Tomar cuerpo de ángel,
Abandonar el templo,
Vivir al sol y al viento,
Dejar libre tu piel
De platas y de oros,
Soltarte la melena,
Sentirte por fin viva,
Andar, saltar, bailar,
Hablar, cantar, vivir…
Sin esmeralda alguna,
Tú con tu desnudez.
Y, de noche,
En el interior de la cárcel de oro
Y plata y esmeraldas y ébano y mármol
Donde quise esconderte sólo para mí
Me quedé solo.
Y, al amanecer,
Viniste bañada de sol
A besarme.
Y yo encendí el candelabro.
Y tú quisiste ser libre.
Para adorarte, mi diosa,
Quise construirte un templo
Con paredes recubiertas
De oro, y suelo de mármol,
Con un altar adornado
Con candelabros de plata
Y una hornacina esmeralda,
Verde como mi mirada,
Forrada toda en madera
Del ébano de tus ojos
Donde habitar tú pudieras
Y yo siempre en tu presencia.
Allí pasaría el día
Quemando incienso y orando
Por el favor de mi diosa,
Por el milagro del beso.
Allí de noche estaría
Buscando ganar tu gracia
En reverente silencio,
En comunión con tu alma.
Pero tú decidiste
Tomar cuerpo de ángel,
Abandonar el templo,
Vivir al sol y al viento,
Dejar libre tu piel
De platas y de oros,
Soltarte la melena,
Sentirte por fin viva,
Andar, saltar, bailar,
Hablar, cantar, vivir…
Sin esmeralda alguna,
Tú con tu desnudez.
Y, de noche,
En el interior de la cárcel de oro
Y plata y esmeraldas y ébano y mármol
Donde quise esconderte sólo para mí
Me quedé solo.
Y, al amanecer,
Viniste bañada de sol
A besarme.
Y yo encendí el candelabro.
Y tú quisiste ser libre.