Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ardiente tinta de mi propio celo,
escribe en el lugar ilusionado
las letras de mi ser enamorado
con dicha, con vehemencia y con anhelo,
vertiendo, pluma, el elevado vuelo
del verso de pasión estructurado,
que fluye tan ligero, apresurado,
llegando sin parar al mismo cielo.
Ve y habla con la luna, fiera tinta,
recuérdale del trato a suceder
cumpliendo mi tragedia ahora extinta:
ya tiene en sí mi voz y mi palabra;
que cumpla, pues, el pacto abracadabra
y dé su brillo eterno a mi mujer.
escribe en el lugar ilusionado
las letras de mi ser enamorado
con dicha, con vehemencia y con anhelo,
vertiendo, pluma, el elevado vuelo
del verso de pasión estructurado,
que fluye tan ligero, apresurado,
llegando sin parar al mismo cielo.
Ve y habla con la luna, fiera tinta,
recuérdale del trato a suceder
cumpliendo mi tragedia ahora extinta:
ya tiene en sí mi voz y mi palabra;
que cumpla, pues, el pacto abracadabra
y dé su brillo eterno a mi mujer.