Évano
Libre, sin dioses.
Treinta mil es tu número maldito.
El cielo quitará tu negro velo
y sabrás que en la tierra fuiste suelo
muy cercano al averno del delito.
Dios jamás te dará ningún consuelo
ni sus pueblos un simple plebiscito.
Te echarán como al ínfimo proscrito,
como a mísero sin derecho a duelo.
Treinta mil grabarán sobre tu pecho
con la sangre de tu no corazón,
porque fuiste culpable de cohecho
al aceptar, callar la sin razón
de la muerte de niños sin despecho,
sin niñez, ni comida ni ilusión.
La Virgen, cada día, con pasión,
acoge a treinta mil niños. Son muertos
por el hambre. Dejemos de ser tuertos.
 
 
El cielo quitará tu negro velo
y sabrás que en la tierra fuiste suelo
muy cercano al averno del delito.
Dios jamás te dará ningún consuelo
ni sus pueblos un simple plebiscito.
Te echarán como al ínfimo proscrito,
como a mísero sin derecho a duelo.
Treinta mil grabarán sobre tu pecho
con la sangre de tu no corazón,
porque fuiste culpable de cohecho
al aceptar, callar la sin razón
de la muerte de niños sin despecho,
sin niñez, ni comida ni ilusión.
La Virgen, cada día, con pasión,
acoge a treinta mil niños. Son muertos
por el hambre. Dejemos de ser tuertos.
 
 
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