Drelo
Poeta recién llegado
Este universo azul en el que duermo,
me desvela con su silencio fastidioso,
que parece zumbidos en la cabeza
ahuyentando los sueños.
Cuando los parlantes se emblanquecen,
la pesada atmósfera se retuerce
bajo mis pies helados,
matando las pesadillas en mi mejilla.
Me inunda el olor a óleo agotado
en el pincel descocido,
ahogándome hasta la sombra
de esta trementina vida.
Esa luz de luna en la esquina de mi alma,
que ingresa como trueno
queriendo encontrar la calma,
en las ansias de mi cama enceguecida.
Aquellos desbordantes deseos
que terminan en el suelo,
como la cometa que no resistió el vuelo,
como el globo que acaricio el gato.
Ahora soy pardo,
y los ojos no se callan,
y mis dedos ya no cantan,
y mis pasos descalzos no se cansan.
me desvela con su silencio fastidioso,
que parece zumbidos en la cabeza
ahuyentando los sueños.
Cuando los parlantes se emblanquecen,
la pesada atmósfera se retuerce
bajo mis pies helados,
matando las pesadillas en mi mejilla.
Me inunda el olor a óleo agotado
en el pincel descocido,
ahogándome hasta la sombra
de esta trementina vida.
Esa luz de luna en la esquina de mi alma,
que ingresa como trueno
queriendo encontrar la calma,
en las ansias de mi cama enceguecida.
Aquellos desbordantes deseos
que terminan en el suelo,
como la cometa que no resistió el vuelo,
como el globo que acaricio el gato.
Ahora soy pardo,
y los ojos no se callan,
y mis dedos ya no cantan,
y mis pasos descalzos no se cansan.