E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tres avisos nos ha dado,
nuestra nodriza la Tierra,
por ahora,
que no son de nuestro agrado,
por la conducta gamberra,
que deplora.
El cáncer que aun no se cura
y que tantas vidas siega,
de la gente,
por la atómica cultura
de la energía borrega
de occidente.
El sida sin un remedio
que pueda ser eficaz,
de momento,
parece del sexo el predio
de nuestro falso disfraz
de aposento.
Y ahora el coronavirus,
de todos el más funesto
organismo;
de no tener antivirus,
muy pronto iremos de presto,
al abismo.
Las radiaciones solares
de momento no destruyen
los sistemas,
por los malignos andares
de científicos que arguyen
los eccemas.
Un volcán de cien kilómetros
que obscurecerá a la tierra,
en América,
anunciando por sismómetros
a los padres de la guerra
más genérica.
A ver si ponemos pilas
con esto de las pandemias
tan mortales;
porque sino nuestra filas
solo tendrán las academias
de los males.
nuestra nodriza la Tierra,
por ahora,
que no son de nuestro agrado,
por la conducta gamberra,
que deplora.
El cáncer que aun no se cura
y que tantas vidas siega,
de la gente,
por la atómica cultura
de la energía borrega
de occidente.
El sida sin un remedio
que pueda ser eficaz,
de momento,
parece del sexo el predio
de nuestro falso disfraz
de aposento.
Y ahora el coronavirus,
de todos el más funesto
organismo;
de no tener antivirus,
muy pronto iremos de presto,
al abismo.
Las radiaciones solares
de momento no destruyen
los sistemas,
por los malignos andares
de científicos que arguyen
los eccemas.
Un volcán de cien kilómetros
que obscurecerá a la tierra,
en América,
anunciando por sismómetros
a los padres de la guerra
más genérica.
A ver si ponemos pilas
con esto de las pandemias
tan mortales;
porque sino nuestra filas
solo tendrán las academias
de los males.
