La experiencia que logramos trabajando sin horario; la observación de lo que tenemos más cerca; la imaginación que nos permite volar y escribir deseos o versos que no son vivencias.
El escribir por placer, por amor a la poesía, porque es nuestra sal de la vida...es la cura de nuestras ansiedades;
de nuestros sufrimientos; de la soledad, sin afán de lograr reconocimiento.
¡Besos, mariposas y estrellas a tu sentir querida amiga mía!