Dedalo
Poeta recién llegado
Esperanzado me senté en la silla,
abarcando con mi mirada la belleza de la simple habitación
mientras con cinismo sostenía la copa
que dije nunca tomar.
Y tú mientras jugabas a ignorarme con la trivialidad
levantando sinfonías simples
de momentos comunes
cuando ambos sabíamos que de común
no había nada entre tú y yo.
Jugabas a veces a ser una gata cazando en el sonoro silencio de tu hogar vacío
y yo jugaba a ser un ratón,inocente y confundido.
A veces jugaba a que tú eras una mujer más
y yo un hombre de esos que acechan
mientras nos mirábamos a los ojos
y el translucido momento de paz entre los dos se iba haciendo más notorio.
Tú tomabas el brandy de la copa
mientras yo bebía el vino de tus labios sin que tú lo supieras.
Nos sonsacábamos palabras
de esas que nunca dijimos
mediante criptogramas complejos
criptogramas de esos que solo conoce el juego de la seducción.
Y fue justo ahí, cuando deje el champan en la mesa,
y tú dejaste la segunda copa de brandy
Que saltaste a mí como si fuera tú presa
Y que yo me abalance a ti movido por las mareas que se levantaban a tú alrededor.
Tú tomaste mi carne, esa que antes reposaba en mi cuello
yo tome tu oreja, esa que antes estaba en tu cabeza
y ambos mordimos la boca,
como si fuera el cándido postre de las tres de la tarde
aunque fueran las tres de la noche.