Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
A 3000 metros
el aire nos faltaba,
pero sobraban besos,
un idilio apenas iniciaba
en aquel paisaje fresco,
dos abrazos se juntaban
como aquel puente
por encima del riachuelo,
y en un solo beso
casi tocamos el cielo,
el viento murmuraba
que el aire sabe de caramelo,
en un solo beso quedaba
para siempre roto el hielo,
sin mirar hacia atrás ni adelante
disfrutamos ser el centro
de un único instante,
del Pichincha y nuestro encuentro...
el aire nos faltaba,
pero sobraban besos,
un idilio apenas iniciaba
en aquel paisaje fresco,
dos abrazos se juntaban
como aquel puente
por encima del riachuelo,
y en un solo beso
casi tocamos el cielo,
el viento murmuraba
que el aire sabe de caramelo,
en un solo beso quedaba
para siempre roto el hielo,
sin mirar hacia atrás ni adelante
disfrutamos ser el centro
de un único instante,
del Pichincha y nuestro encuentro...
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