Nano Guzman
Poeta recién llegado
Dos sombras danzan en un rincón.
Pelean el paso sin perder detalle
para ganar el tirón, para quedarse
cobijando en el pecho un corazón.
Un tango parece que suena
cuando se quiebran al suelo
Las tres plomizas penas.
Una lagrima un adiós y un amor.
Desvelo y tormento en el canto
suspirado entre el sollozo
el tiritar de miedos y el frío
que provocan cuando queda el olvido.
Tristezas se enciman en el alma
cuando escuchas su voz.
Nunca nadie podrá sufrir como el ama
a la mujer que lo dejó.
¿Quien entenderá? cuanto dolor
Le clavo cuando después de tres noches
Se llevo los tacos, la cartera y sin pudor
El corazón de aquel pobre hombre.
El tanto la amo
-y-
ella con tan poco
¡lo mato!
Pelean el paso sin perder detalle
para ganar el tirón, para quedarse
cobijando en el pecho un corazón.
Un tango parece que suena
cuando se quiebran al suelo
Las tres plomizas penas.
Una lagrima un adiós y un amor.
Desvelo y tormento en el canto
suspirado entre el sollozo
el tiritar de miedos y el frío
que provocan cuando queda el olvido.
Tristezas se enciman en el alma
cuando escuchas su voz.
Nunca nadie podrá sufrir como el ama
a la mujer que lo dejó.
¿Quien entenderá? cuanto dolor
Le clavo cuando después de tres noches
Se llevo los tacos, la cartera y sin pudor
El corazón de aquel pobre hombre.
El tanto la amo
-y-
ella con tan poco
¡lo mato!
(Historia de un café, amor de retrato barato en la contratapa de un disco donde un violín, un piano y un bandoneón se lo juegan todo por darle sentido y un por que?! a una lágrima que da tanta pena. Que conmueve de tristeza al mirar al viejo tanguero sentado llorando a través de su cantar).