E.M Romeo
Poeta recién llegado
A tres segundos permanecía intacto
de la incensura que percataba el gigante astro.
la deidad del ojo azul, claro y centrado
no acertaba a cambiar de apariencia,
ni mi descanso momentáneo
que se azotaba contra el suelo,
ni mis caricias al viento se inmolaban,
quizás ahí casi por dentro de tu ser,
ahí se ha facilitado entrar por completo.
A tres segundos tu vuelo adelantado,
mi descenso precipitado elocuente se consumía,
la palabra creadora de mis suspiros
a destiempo emergía,
tal palabra que yacía en mis retrospecciones
sin duda alguna era tu nombre,
sin duda alguna eras tu inolvidable presencia,
inolvidable entre todas ellas,
magnificente madre mía.
Tres segundos pasaron eternos entre nosotros,
hoy la alegría descontrolada
que no mostré al estar contigo,
la muestro con un sencillo y emotivo
par de flores.
Y si la vida fuera justa conmigo
que más no pediría,
más que tres segundos más contigo,
madre mía descansa en paz.
de la incensura que percataba el gigante astro.
la deidad del ojo azul, claro y centrado
no acertaba a cambiar de apariencia,
ni mi descanso momentáneo
que se azotaba contra el suelo,
ni mis caricias al viento se inmolaban,
quizás ahí casi por dentro de tu ser,
ahí se ha facilitado entrar por completo.
A tres segundos tu vuelo adelantado,
mi descenso precipitado elocuente se consumía,
la palabra creadora de mis suspiros
a destiempo emergía,
tal palabra que yacía en mis retrospecciones
sin duda alguna era tu nombre,
sin duda alguna eras tu inolvidable presencia,
inolvidable entre todas ellas,
magnificente madre mía.
Tres segundos pasaron eternos entre nosotros,
hoy la alegría descontrolada
que no mostré al estar contigo,
la muestro con un sencillo y emotivo
par de flores.
Y si la vida fuera justa conmigo
que más no pediría,
más que tres segundos más contigo,
madre mía descansa en paz.