Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Tres veces al día
la piel se enciende,
como fuego que barre
las sombras del cansancio.
El deseo se convierte en medicina,
cura la ansiedad,
aplaca los dolores,
resucita las ganas de vivir.
No es exceso,
es rito,
es la alquimia perfecta
de tus labios contra mi sed,
de tu cuerpo contra mis males.
El sexo, tres veces al día,
abre ventanas en el alma,
destierra la tristeza,
y me devuelve completo.
En cada encuentro,
el mundo cicatriza,
y lo que parecía herida,
se disuelve en el gozo
de tu cuerpo contra el mío.
la piel se enciende,
como fuego que barre
las sombras del cansancio.
El deseo se convierte en medicina,
cura la ansiedad,
aplaca los dolores,
resucita las ganas de vivir.
No es exceso,
es rito,
es la alquimia perfecta
de tus labios contra mi sed,
de tu cuerpo contra mis males.
El sexo, tres veces al día,
abre ventanas en el alma,
destierra la tristeza,
y me devuelve completo.
En cada encuentro,
el mundo cicatriza,
y lo que parecía herida,
se disuelve en el gozo
de tu cuerpo contra el mío.