Abrahám Emilio
Emilio.
Cadena que oprimes el cuello
como una espada que decapita
preocupación que te robas el sueño
infortunio de los hipócritas.
Sonrisas hasta miradas prohibidas
pláticas y proposiciones pecaminosas
cadena perpetua de la vida
y muerte eterna en esas fosas.
Un deseo que nunca he de ejecutarse
un amor que solo lastima
donde un implicado no debe enterarse
aquella traición maldita y repentina.
Velas que gotean lagrimean ceras calientes
misionera de la noche virgen
fragancia pecaminosa indiferente
donde los amantes se desvisten.
Donde los cuerpos se juntan
nulo es el verdadero amor
y a ese amor se ocultan…
engañosa practica, engañosa traición.
En la soledad llega la mea culpa
el desquebraja-miento de la conciencia
la herida que se abre por esa conducta
y sufrir, sufrir: inicio de penitencia.
Veneno y chorros de sangre
alma oscura como vinagre
un tercero que sobra…
el peor de los enemigos…
que cobra con creces tal castigo.
Para siempre el alma manchada
pecadora mujer, hombre mentiroso
mujer engañada…
hombre despreocupado y belicoso.
Esta traición ha de descubrirse
duele como la aguja que hinca, hinca
uno he de irse....
dejar aquella tierra, dejar esa finca.
Cadena que desnuca el cuello
rosa negra que lanza sus dardos de espinas
velas que gotean cera caliente
migraña que no cura una aspirina
manchas que dejan sus sellos
que solo daña a la pobre gente.
Traición, vil traición
una carta, una declaración
un deseo carnal
esto es el mismo infierno
parece algo inofensivo y tierno
pero solo atribuye el mal
tan sucia como comida de cerdos.
como una espada que decapita
preocupación que te robas el sueño
infortunio de los hipócritas.
Sonrisas hasta miradas prohibidas
pláticas y proposiciones pecaminosas
cadena perpetua de la vida
y muerte eterna en esas fosas.
Un deseo que nunca he de ejecutarse
un amor que solo lastima
donde un implicado no debe enterarse
aquella traición maldita y repentina.
Velas que gotean lagrimean ceras calientes
misionera de la noche virgen
fragancia pecaminosa indiferente
donde los amantes se desvisten.
Donde los cuerpos se juntan
nulo es el verdadero amor
y a ese amor se ocultan…
engañosa practica, engañosa traición.
En la soledad llega la mea culpa
el desquebraja-miento de la conciencia
la herida que se abre por esa conducta
y sufrir, sufrir: inicio de penitencia.
Veneno y chorros de sangre
alma oscura como vinagre
un tercero que sobra…
el peor de los enemigos…
que cobra con creces tal castigo.
Para siempre el alma manchada
pecadora mujer, hombre mentiroso
mujer engañada…
hombre despreocupado y belicoso.
Esta traición ha de descubrirse
duele como la aguja que hinca, hinca
uno he de irse....
dejar aquella tierra, dejar esa finca.
Cadena que desnuca el cuello
rosa negra que lanza sus dardos de espinas
velas que gotean cera caliente
migraña que no cura una aspirina
manchas que dejan sus sellos
que solo daña a la pobre gente.
Traición, vil traición
una carta, una declaración
un deseo carnal
esto es el mismo infierno
parece algo inofensivo y tierno
pero solo atribuye el mal
tan sucia como comida de cerdos.
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