Cristina Prieto Díaz
Poeta recién llegado
Sorda ilusión del eco al vacío, alejándose
en cíclicas y oníricas visiones purpúreas
de sus estrellas en terciopelo, las noches
venideras, auguradas en derramado cielo
porque estos sueños vagos y penetrantes,
fugaces, atormentan mi descanso un instante
siguen aquí en mi pecho y así este corazón
no puede descansar, mañana una luz en la vía
que me cegará, exhausta, extenuada,
me recogerás ya sin aliento desde el suelo.
Hacia el destino de la última senda,
corren aguas, bullen fuentes de ti
pasando la vega no hay desvíos ya,
dónde habrá un camino de piedra lavada
seguirá mi curso, como el de un arroyo;
haces del trigo segado, enredos en tu pelo
zarzamoras verdes entre espinas, rasgan y
me recuerdan que este campo es para mí,
el aroma a jazmín y avena del barbecho,
si sueño que vivo, mi deseo es azul, castellano.
Cristina Prieto Díaz. BANSHEE.

en cíclicas y oníricas visiones purpúreas
de sus estrellas en terciopelo, las noches
venideras, auguradas en derramado cielo
porque estos sueños vagos y penetrantes,
fugaces, atormentan mi descanso un instante
siguen aquí en mi pecho y así este corazón
no puede descansar, mañana una luz en la vía
que me cegará, exhausta, extenuada,
me recogerás ya sin aliento desde el suelo.
Hacia el destino de la última senda,
corren aguas, bullen fuentes de ti
pasando la vega no hay desvíos ya,
dónde habrá un camino de piedra lavada
seguirá mi curso, como el de un arroyo;
haces del trigo segado, enredos en tu pelo
zarzamoras verdes entre espinas, rasgan y
me recuerdan que este campo es para mí,
el aroma a jazmín y avena del barbecho,
si sueño que vivo, mi deseo es azul, castellano.
Cristina Prieto Díaz. BANSHEE.
