Paula Varela
Miembro del Jurado
Vital o desgraciada consonancia
en la humedad del pasto
moscas danzando sobre el charco
a punto de extinguirse en la rejilla
pétalos de azalea calcinados por la lluvia
de un mediodía horizontal
el hacinamiento de los libros que conversan
esquivando el polvo del cielorraso gris
los dedos con amoníaco de la mujer
de piernas abiertas contra la hornalla
los rayos de una bicicleta inglesa
brotada de florcitas de malvón rojo
los codos de la mujer estrangulaban
el reclamo en la garganta hollada
disminuía la telaraña de sus cuerdas vocales
en bocas abiertas hasta el escándalo
rimaban los tacos con el suelo de tierra
donde un inmenso campo anulaba el bloqueo de su mirada
las arañitas de sus piernas
huían hasta su sexo
(la tarde acunaba sus quejidos)
su lengua absorbió los fluidos como un papel secante
y humectó sus pies con la crema rancia de un antepasado
los animales pastaban el sepulcro profanado de sus besos
un inmenso trigal
comenzó a brotar agresivamente sobre su vientre.
en la humedad del pasto
moscas danzando sobre el charco
a punto de extinguirse en la rejilla
pétalos de azalea calcinados por la lluvia
de un mediodía horizontal
el hacinamiento de los libros que conversan
esquivando el polvo del cielorraso gris
los dedos con amoníaco de la mujer
de piernas abiertas contra la hornalla
los rayos de una bicicleta inglesa
brotada de florcitas de malvón rojo
los codos de la mujer estrangulaban
el reclamo en la garganta hollada
disminuía la telaraña de sus cuerdas vocales
en bocas abiertas hasta el escándalo
rimaban los tacos con el suelo de tierra
donde un inmenso campo anulaba el bloqueo de su mirada
las arañitas de sus piernas
huían hasta su sexo
(la tarde acunaba sus quejidos)
su lengua absorbió los fluidos como un papel secante
y humectó sus pies con la crema rancia de un antepasado
los animales pastaban el sepulcro profanado de sus besos
un inmenso trigal
comenzó a brotar agresivamente sobre su vientre.