Caballos gigantes que juegan con los colores de las ilusiones,
el porqué como una nube que se eleva con el calor
y eso que hierve en el pulso en los campanarios
en los parques en las ramas canela
en las terrazas de las cafeterías…
lo bueno lo marrón el aguacero,
las cuatro horas de tabaco y cómic
y siento en mi lo minúsculo
las orillas las marejadas de consuelos
y como un gran mantra por las frondosidades,
y cuando adoras la oscuridad, la ladera oscura:
“Romance de la pena negra”
y los trillones de aseo que se sugieren
y los cipreses que pintaron los zorros rojos,
y los gaviales cinéfilos que abrieron las puertas.
el porqué como una nube que se eleva con el calor
y eso que hierve en el pulso en los campanarios
en los parques en las ramas canela
en las terrazas de las cafeterías…
lo bueno lo marrón el aguacero,
las cuatro horas de tabaco y cómic
y siento en mi lo minúsculo
las orillas las marejadas de consuelos
y como un gran mantra por las frondosidades,
y cuando adoras la oscuridad, la ladera oscura:
“Romance de la pena negra”
y los trillones de aseo que se sugieren
y los cipreses que pintaron los zorros rojos,
y los gaviales cinéfilos que abrieron las puertas.