versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
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Reverencio cada adoquín, ceguera
de pisar los mismos que tu anduviste.
Silencio para oir los cantos que oíste,
sobre las ramas de la vieja higuera.
Ando los rincones buscando piedras
que me cuenten de tu voz y tu letra,
y desde las viejas rejas penetra
en mi tu aliento, húmedo por las hiedras.
Miro al monte y le inquiero tu presencia,
y el monte me trae en tomillo y romero
tus versos de tierra, de barro y sangre.
Me quedo en tu romancero de ausencias,
perdido en el tiempo todavía espero
quedar contigo para hablar del hambre.