Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Tengo dudas de escribir este poema.
Lo lamento, pues no está planificado.
El terror me tiene petrificado.
Pido a Dios, me ilumine con el tema.
Una de ellas por allá, por Caricuao,
La segunda en Judibana residía,
la tercera, por acá, en Madre María.
Ellas tres ya me tienen desvariado.
Me preocupan, como no imaginan ellas,
es que ya me siento bien asustado;
pues deseo que éste, sirva de recado
para ver si resuelvo estas querellas.
La de Aragua, me llama su “lindo niño”
En Caracas, me dicen “niño de pecho”
En Falcón me preguntan ¿Cómo has hecho,
para endulzarnos, a las tres, con tu cariño?
Les contesto: <No soy más que un inocente,
ya ni sé como estoy en esta cosa.
Se los juro por la madre de mi esposa>
Me amenazan: “Vamos a romperte un diente"
Lo lamento, pues no está planificado.
El terror me tiene petrificado.
Pido a Dios, me ilumine con el tema.
Una de ellas por allá, por Caricuao,
La segunda en Judibana residía,
la tercera, por acá, en Madre María.
Ellas tres ya me tienen desvariado.
Me preocupan, como no imaginan ellas,
es que ya me siento bien asustado;
pues deseo que éste, sirva de recado
para ver si resuelvo estas querellas.
La de Aragua, me llama su “lindo niño”
En Caracas, me dicen “niño de pecho”
En Falcón me preguntan ¿Cómo has hecho,
para endulzarnos, a las tres, con tu cariño?
Les contesto: <No soy más que un inocente,
ya ni sé como estoy en esta cosa.
Se los juro por la madre de mi esposa>
Me amenazan: “Vamos a romperte un diente"
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