Triste es la canción
Que resuena en mis oídos.
Duele muy dentro del cuerpo
Como si tuviera filo,
Como si fuera un cuchillo.
No hay melodía,
Aunque se entone
Fuerte y sentida,
Que silenciar pueda,
Que aminorar pueda,
La desolación,
La pérdida de la alegría,
Que se extiende cómo un fuego
Que apagarse no puede,
Ni con el agua más fría.
No hay clemencia,
Porque el juez
Es implacable
Y no perdona los errores,
Ni la existencia vacía
De función y satisfacción,
Hueca de esperanzas
Y descreída.
Abre sus ojos el búho,
Lamentándose contra la noche
Con monótono ruido
Y las hojas,
susurran melancólicas,
El secreto de las pisadas
Que se perdieron,
Que jamás lograron
Encontrar el sendero.
Que resuena en mis oídos.
Duele muy dentro del cuerpo
Como si tuviera filo,
Como si fuera un cuchillo.
No hay melodía,
Aunque se entone
Fuerte y sentida,
Que silenciar pueda,
Que aminorar pueda,
La desolación,
La pérdida de la alegría,
Que se extiende cómo un fuego
Que apagarse no puede,
Ni con el agua más fría.
No hay clemencia,
Porque el juez
Es implacable
Y no perdona los errores,
Ni la existencia vacía
De función y satisfacción,
Hueca de esperanzas
Y descreída.
Abre sus ojos el búho,
Lamentándose contra la noche
Con monótono ruido
Y las hojas,
susurran melancólicas,
El secreto de las pisadas
Que se perdieron,
Que jamás lograron
Encontrar el sendero.