perico
Poeta recién llegado
Corre niña sin mirar
atrás, tu sigue corriendo
que no te de nunca alcance
el hombre con su tormento.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Que el rubor de tus mejillas
y el cáliz de tus sueños
no caigan en malas manos
ni en la suerte de los muertos.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Que el viento arrastre tu olor,
por que su olfato de perro
no pueda nunca encontrarte
y también borre tu miedo.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Corre hasta poder volar
y escalar el firmamento
quedar colgada en la estrella
más bonita de este cielo.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Que el cruel frío de su boca
con su reclamo sediento
no roce nunca tu piel
ni acaricie el terso seno
digno de tu juventud
triste princesa de fuego.
atrás, tu sigue corriendo
que no te de nunca alcance
el hombre con su tormento.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Que el rubor de tus mejillas
y el cáliz de tus sueños
no caigan en malas manos
ni en la suerte de los muertos.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Que el viento arrastre tu olor,
por que su olfato de perro
no pueda nunca encontrarte
y también borre tu miedo.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Corre hasta poder volar
y escalar el firmamento
quedar colgada en la estrella
más bonita de este cielo.
Corre tu más que su hombría
triste princesa de fuego.
Que el cruel frío de su boca
con su reclamo sediento
no roce nunca tu piel
ni acaricie el terso seno
digno de tu juventud
triste princesa de fuego.
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