sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tristes son las palabras
que no terminan
que caen de sus letras dormidas,
es cuando limpian su brisa
entre las lágrimas que duermen en el aire
cuando su triste voz avisa
de que ha muerto el viento
que eleva la vida.
Tristes son los caminos
que llegan hasta quedar en la lágrima
de una vela
sin encenderse del todo.
La voz del suplicio
queda en el ardor del tiempo,
la llamada de un clamor
en el universo
que cuando tiene la luz
se enciende el verso
pero se vuelve a apagar bajo
la triste mirada del cielo.
Las llamadas son aire
el viento se funde
para acoplar
al ritmo
pero cae entre la llama
no despertando a su calma
porque al morir
su rima
no esconde
que su escritura
ha quedado en un mundo irreal,
donde las aventuras
solo quedan en las páginas blancas
y húmedas,
allí donde nada tiene jurada
la salvación del poema,
porque más allá de todo
siempre quedaran sus letras
tan borradas
como cuando no ves nada,
porque al no ver
no sientes
simplemente
la tristeza te hace
caer
sin ver a sus ojos llorar
pues al morir el tiempo
también muere su escasa realidad.
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