El mes de octubre me tiene un poco seco
mas no rimo tu cadera con mi mano,
mi pobre corazón,latente y hueco,
aún late por latir en tu verano.
Me asomo a una ventana sin paisaje
donde busco y encuentro casi nada,
ganas dan de poner fin a este viaje
tan falto y tan fatal sin tu mirada.
El otoño rebosa amarillento
tristes tardes teloneras de la luna,
yo camino enredándome en el viento
como soplo bajo braga inoportuna.
Apuro la penúltima bebida
escribiendo lo que no puedo contarte,
el sol siempre pierde la partida
si al cielo le da por mal llorarte.
Bajo el ala del sombrero me consumo
como un viejo observando un ataúd,
con la brisa marinera me perfumo
naufragando en la vieja juventud.
Chasquean las hojas mis frondosos pasos,
me sale una cana añorando el mar,
naranjas y ocres maquillan ocasos
Octubre termina volviendo a empezar.
Rubén Anyolini
mas no rimo tu cadera con mi mano,
mi pobre corazón,latente y hueco,
aún late por latir en tu verano.
Me asomo a una ventana sin paisaje
donde busco y encuentro casi nada,
ganas dan de poner fin a este viaje
tan falto y tan fatal sin tu mirada.
El otoño rebosa amarillento
tristes tardes teloneras de la luna,
yo camino enredándome en el viento
como soplo bajo braga inoportuna.
Apuro la penúltima bebida
escribiendo lo que no puedo contarte,
el sol siempre pierde la partida
si al cielo le da por mal llorarte.
Bajo el ala del sombrero me consumo
como un viejo observando un ataúd,
con la brisa marinera me perfumo
naufragando en la vieja juventud.
Chasquean las hojas mis frondosos pasos,
me sale una cana añorando el mar,
naranjas y ocres maquillan ocasos
Octubre termina volviendo a empezar.
Rubén Anyolini