Ricardo Agreda Jaramillo
Poeta recién llegado
Tristeza Azul
Esta tristeza azul tan conocida
Tan ligera y sutil, tan transparente
Que pinta mis silencios y mi vida
Con un toque de luz, que está presente
En mis atardeceres de verano
En la mirada larga de mis ojos
En mi gesto de adiós, breve y lejano
Y aun en la razón de mis enojos
En mi alegría gris, clara tristeza
En mi silencio musical, sonoro
En mi color sin luz, en la belleza
De toda mi esperanza y mi tesoro
Esta melancolía compañera
Que no se cansa nunca de escucharme
Que se viste de invierno y primavera
Y que ha sabido siempre refugiarme
Un día me encontró cuando era niño
Viendo morir al sol en una tarde
Miró mis ojos, me tomó cariño
Y una promesa hizo que le guarde
Nunca vas a crecer... fue su pedido
Promete, no lo harás, repitió luego
Y yo le prometí... había creído
Que entonces era todo solo un juego
En el viento quedó esa promesa
Y se volvió mentira con los años
Terminé por crecer... la vida es esa
Nos vuelve, con el tiempo, en extraños
Nos cambia tanto, tanto, que parece
Que nunca fuimos niños en verdad
Nos cambia el corazón, nos estremece
Nos enseña lo que es la soledad
Por eso mi tristeza siempre sabe
Regresar, aunque nunca se haya ido
Y en solo una mirada suya cabe
Todo aquello que siento y he sentido
Por eso es que me abraza con ligera
Ternura de amante imposible
Y me deja sus besos a manera
De lluvia cristalina e invisible
Por eso la tristeza me despierta
Y persiste en llamarme siempre amigo
Espera que yo en niño me convierta
Una vez más, para jugar conmigo...
R.
Esta tristeza azul tan conocida
Tan ligera y sutil, tan transparente
Que pinta mis silencios y mi vida
Con un toque de luz, que está presente
En mis atardeceres de verano
En la mirada larga de mis ojos
En mi gesto de adiós, breve y lejano
Y aun en la razón de mis enojos
En mi alegría gris, clara tristeza
En mi silencio musical, sonoro
En mi color sin luz, en la belleza
De toda mi esperanza y mi tesoro
Esta melancolía compañera
Que no se cansa nunca de escucharme
Que se viste de invierno y primavera
Y que ha sabido siempre refugiarme
Un día me encontró cuando era niño
Viendo morir al sol en una tarde
Miró mis ojos, me tomó cariño
Y una promesa hizo que le guarde
Nunca vas a crecer... fue su pedido
Promete, no lo harás, repitió luego
Y yo le prometí... había creído
Que entonces era todo solo un juego
En el viento quedó esa promesa
Y se volvió mentira con los años
Terminé por crecer... la vida es esa
Nos vuelve, con el tiempo, en extraños
Nos cambia tanto, tanto, que parece
Que nunca fuimos niños en verdad
Nos cambia el corazón, nos estremece
Nos enseña lo que es la soledad
Por eso mi tristeza siempre sabe
Regresar, aunque nunca se haya ido
Y en solo una mirada suya cabe
Todo aquello que siento y he sentido
Por eso es que me abraza con ligera
Ternura de amante imposible
Y me deja sus besos a manera
De lluvia cristalina e invisible
Por eso la tristeza me despierta
Y persiste en llamarme siempre amigo
Espera que yo en niño me convierta
Una vez más, para jugar conmigo...
R.