hadita
Poeta veterano en el portal
Esta es la historia de una niña que se quedó paralítica.
TRISTREZA
Lúgubre una carroza avanzaba
llevándose el más precioso don,
mientras que ella en una silla quedaba,
sin aliento, sin ilusiones, sin habla
y roto además el corazón.
Fría miraba la estancia,
miraba del cielo el arrebol,
con ello su pena asociaba
y su tristeza y su pálida mirada,
se unieron
en el inmenso mar del dolor.
Se alejó la gente y cuando sola se quedaba,
una lluvia del cielo cayó,
cuyas gotas recorrieron su espalda,
y un intenso frío
la despertó,
Una mano celestial en ese instante
la sepulcral silla empujó,
lo condujo en tramo más amargo
de la vida,
a su hogar lo llevó,
Y ahora tras la carroza se pierde
esa ansiosa mirada,
con esa ardiente fe,
con la esperanza de que pronto
venga y la lleve,
lo aguarda fiel,
para que al lado de ese don inalcanzable
viva eternamente
y sea
feliz también.
llevándose el más precioso don,
mientras que ella en una silla quedaba,
sin aliento, sin ilusiones, sin habla
y roto además el corazón.
Fría miraba la estancia,
miraba del cielo el arrebol,
con ello su pena asociaba
y su tristeza y su pálida mirada,
se unieron
en el inmenso mar del dolor.
Se alejó la gente y cuando sola se quedaba,
una lluvia del cielo cayó,
cuyas gotas recorrieron su espalda,
y un intenso frío
la despertó,
Una mano celestial en ese instante
la sepulcral silla empujó,
lo condujo en tramo más amargo
de la vida,
a su hogar lo llevó,
Y ahora tras la carroza se pierde
esa ansiosa mirada,
con esa ardiente fe,
con la esperanza de que pronto
venga y la lleve,
lo aguarda fiel,
para que al lado de ese don inalcanzable
viva eternamente
y sea
feliz también.
HADITA
Última edición:
::::