Armonia
Poeta veterana
Tristeza
Se agotaron las luciérnagas
que nadaban en la sonrisa
cuando el alba aparecía
vestida con tu perfume.
Ya no hay lágrimas,
el viento aventurero las guardó
en el baúl de las mariposas
y las rosas azules se desvistieron
para dormir.
La lluvia posó su reflejo
en el cristal que ya no te observa,
mientras tu recuerdo me espía
a cada latido.
Aguardo
que tus labios quieran nombrarme
y que tu rostro me reciba en silencio
para convertirme en tu aliento.
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